Análisis

José Blas Fernández Concejal del PP

En las primarias del PP

Con nombre y apellidos, sin miedo a represalias ni marginaciones, orgulloso siempre del trabajo realizado en interés de los ciudadanos, en Cádiz y en Madrid, he mostrado mi apoyo a la candidatura de Pablo Casado. Es mi libertad y estoy en mi derecho. Creo que la democracia interna debe avanzar en mi organización política como garantía y freno a aquellos y aquellas que lo han convertido en un partido perdedor, en una suerte de cortijo donde se han repartido prebendas, conforme a genuflexiones y adhesiones interesadamente inquebrantables. Considero que la transformación que han llevado a cabo los presidentes Aznar y Rajoy es un legado para los que quieran volver a contar con nosotros.

Lamento que algunos compañeros dirigentes carezcan de la valentía de formular sus críticas abiertamente y no pidiendo el anonimato a los periodistas. Al final todo se sabe. Y me hace mucha gracia eso de que algunos estamos en 'retirada'. En modo alguno es así, porque en esta nueva etapa del PP -ya nada será igual tras el congreso- será necesario aunar juventud y experiencia, no excluir a nadie que pueda aportar su capacidad y me siento fuerte, capaz y acreditado para conseguir que, en breve, la sociedad española crea en nuestro proyecto y se impida que se malogren los éxitos obtenidos, pues solo un partido fuerte podrá abordar la etapa próxima y ser útil a los españoles, ya que lo importante es sumar en positivo, sin guerra sucia, con nombres y apellidos. Creo que habrá que mejorar los mecanismos de participación en la organización interna del partido y en los procesos electorales hay que mandar al trastero las mesas camillas, las tribus, las familias, los 'ismos' y dignificar la política.

Creo en los profesionales que apuestan por el compromiso político, porque son los políticos profesionales quienes más daño han hecho a los partidos. Por eso, me siento orgulloso de no tener que depender de la política para vivir. Eso me proporciona la libertad necesaria. Estoy feliz por el proceso de primarias en el PP porque ha animado a la militancia, le ha devuelto el orgullo de saber que pueden decidir abiertamente su futuro. Una pena que no hayamos tenido un gran debate.

Pablo Casado no reniega de la herencia de un partido ganador que tiene que reconectar con la sociedad, reconciliarse con aquellos que se alejaron y hacerlo con sinceridad. Soy de los que piensan que tras este congreso, el PP deberá acometer una refundación con más energía que nunca y crear un programa realista que responda a las demandas de un electorado exigente y comprometido, porque nos enfrentaremos a varios procesos electorales y tenemos que ser alternativa de gobierno.

Me cuentan que el nerviosismo de algunos y algunas es tremendo, porque tienen miedo a perder sus posiciones de privilegio y sus únicos trabajos: son políticos profesionales en el peor sentido del concepto. No lo siento por ellos, pues yo soy un profesional en la política y no de la política. Y, por tanto, hay que realizar lo que dice Pablo Casado: "Hay que volver a tener 11 millones de votos y para lograrlo ofrezco que en mi candidatura quepa todo el mundo". Por eso creo que no podemos fallarle, necesitamos a los mejores, sin dudas.

En mi partido hay que alejar a las personas que han venido a lucrarse y en esta nueva etapa del PP hay que establecer herramientas y mecanismos para anticiparnos a cualquier conducta irregular. Deseo, de todo corazón, que los compromisarios voten con inteligencia y corazón en el próximo congreso del PP: hay que sumar. La dirección provincial del partido le ha hecho un flaco favor perdiendo la neutralidad. Hemos de avanzar sin miedo a la libertad, a abrir las ventanas para que la brisa gaditana, fresca y liberal, nos inunde.

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