Análisis

manuel amaya zulueta

La individualidad del Pálpito Amarillo

El Pálpito Amarillo hoy se ha despertado antes que yo. Sí, porque el Pálpito se está diferenciando de mí a pasos de Polifemo (o sea, de gigante, para los que no hayan leído a Góngora). El Pálpito Amarillo está pasando a ser un ente cada vez más alejado de mí y va adquiriendo personalidad propia. Le pregunté, pues, que qué día hacía mientras desayunaba pan con aceite de Espera y que cuál iba a ser el resultado en Valencia. ¿El día? Una levantera de mil pares de… Chis, le ordené callar, que en el Diario no puedes hablar como en la escalerilla del Carranza. En cuanto a Valencia, ganamos fijo, tito. Pues ya saben ustedes, que ganamos en Valencia, él lo ha dicho. A ver.

Y siguió: Basta con amarrar a Guedes, que está cada día mejor y evitar las esporádicas genialidades del de Barbate. Y, los periódicos ¿qué comentan?, le pregunto. Uff, tito, vaya tela la que hay formá por to los lao, me responde con su acento gaditano inquebrantable, en las gasolineras parecen que regalan la benzina, como decía la abuela Concha. Feijoo, que se quiere comer el mundo, Putin con sus putinadas en forma de bombas de racimo, la renta que ya está ahí, la Guardia Civil y/o la Policía Nacional quitando de en medio tantísima droga a diario. Tito, ponle acento a Feijoo. No, Pálpito, Feijoo no tiene por qué llevar tilde. ¿Cómo?, me inquiere. Es palabra llana que no termina en consonante, le detallo, como mesa o silla. Ojú, primo, po to los periódicos lo escriben con tilde. ¿Qué le hago?, le expreso desesperanzado. El maltrato que se le da a nuestro noble idioma es una desolación. Hay quien no lo quiere ya ni al 25 por ciento, cero, no te digo más. Es porque creen que su lengua va a desaparecer. Mira, las lenguas no pueden imponerse jamás, no hay nada menos lingüístico que querer gobernar a las lenguas, pues éstas tienen vida propia, poseen una energueia, como nos enseñara el gran Humboldt hace mucho más de cien años, que las hacen nacer, vivir y morir. Intentar que una lengua subsista a la fuerza es tan estúpido como vaciar el mar en un cubo o contar los granos de arena de la playa de la Victoria. Inmersión lingüística quieren mientras nos estamos cargado al Latín y a la Filosofía. Mundo de locos, Pálpito. ¿En manos de quién estamos? El Pálpito ya se ha ido al jardín a comprobar cómo el levante ha dejado a las pobres fresias y ya no me oye. Está deseandito de que lleguen las seis y media para plantarse delante de la tele.

No acertó el Pálpito, pero casi, pues, por lo menos dejamos a cero el portal amarillo, el sueño de Cervera, aunque con Sergio se está demostrando que se puede dejar la puerta a cero sin tener que meterse los once en el área, pues el Glorioso dio un recital de cómo hacerlo sin necesidad de juntar piernas cerca del portero ni estar todo el partido con el culo metido dentro de la portería. Y si el pedazo de goalkeeper que tiene el Valencia no acierta en el remate de cabeza de Negredo, nos hubiéramos llevado los tres puntos. Ay…

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