Análisis

Tito Valencia

El frío y el olvido

Hay espacios públicos de gran valor a los que no somos capaces de darle una actividad

Un mes en el que el frio se entremezcla con celebraciones carnavalescas por un barrio y presentación de carteles cofrades por otro. Ambas fiestas no se dan tregua. Es señal de que la vida en la ciudad sigue igual, no desvía su camino. Lo mismo que el gobierno de la ciudad, hoy hacemos una obra aquí y anunciamos mañana otra allí. La necesaria remodelación del mercado central llevará también la reforma de todo su alrededor para habilitar un espacio de ocio muy interesante y que busca dinamizar el centro que ya, la anterior rehabilitación del mercado, llevaba implícita. Pero todo se quedó en proyecto. Ahora se saca a licitación la obra de la Escuela de Adultos, un proyecto que en los primeros presupuestos participativos y únicos del actual gobierno, salió como preferente. Cuesta trabajo aceptar que una ciudad, como la nuestra con tantas urgencias, la prioridad sea la remodelación de dicha escuela. Que no digo que no sea necesaria, pero de ahí a prioritaria ya genera dudas. Pero bueno, es cosa del adquirido complejo podemita de que todo tiene que ser asambleario y así le pasamos la responsabilidad a otros. Que no digo que estas obras no sean necesarias, ni importantes. Al contrario, son servicios que mejoran la vida del ciudadano. Pero sí que, a un año de las elecciones, seguimos sin darle solución a los problemas enquistados y que son los que darían un vuelco socio económico a la ciudad.

Ni tampoco sabemos en qué estado se encuentran dichos proyectos. El gobierno no dice nada. La oposición no pregunta o no se interesa por el tema. O a lo peor es que ya se ha dado por perdido esos nunca aclarados proyectos. Y estoy seguro de que son de vital importancia para la transformación de La Isla y para el empleo. Lo demás, es lavado de cara, complemento, remodelación. Pero lo otro es creatividad, lo nuevo, lo fijo, lo duradero.

Miren ustedes, estaba una tarde tomando café en la ribera del Bahía Sur, la Bahía plana con una luminosidad increíble. A la vista se acercaba los Polvorines (que todavía se sostienen en pie) con todo el margen de la orilla. Se viene a la imaginación lo siguiente. En otra ciudad esto estaría generando riqueza para el pueblo. ¿Cómo se puede tener este margen tan genial en el olvido? ¿No buscamos el norte de la economía isleña? ¿Qué es lo que sucede? Lo sabe el gobierno. Lo sabe la oposición. Por qué este obscurantismo de la política. ¿Es que no hay en la ciudad ningún grupo social o económico que se preocupe de este desaguisado? Y otro asunto es el Janer. El anterior gobierno municipal vendió un gran hotel, oficinas. Ya estaba todo hecho. ¿Qué ha pasado? Existe o existió algo de verdad.

Yo creo que esta ciudad no necesita crear espacios nuevos, solamente crearía riquezas validando lo que tenemos. Sería interesante catalogar los edificios emblemáticos e históricos, sitios con valor, espacios públicos pedidos a la Defensa, y que no somos capaces de darle una actividad. Pero con el frío, la ciudad sigue su camino. Sin colectivos alguno que pidan explicaciones sobre el caminar de la política que nos afecta. Tenemos Carnaval, Semana Santa y frío, mucho frío, que hiela a la ciudad.

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