Todos seguro tenemos algo o alguien que nos transmite esa paz o bienestar emocional que necesitamos para llevar mejor los problemas del día a día, saberlos digerir e incluso autoanalizarnos por si somos nosotros mismos los que nos hacemos daño.

Ante la imposibilidad, ahora mismo, de ir a la Parroquia y fijarme en esos ojos que fijamente miro y les cuento mis cosas, ando anclado a unas palabras que gracias a un amigo, me han llegado en forma de audio de WhatsApp.

Esas palabras vienen pronunciadas por Fray Juan Franco y en su oración del pasado sábado, entre otras muchas cosas, hablaba de la ceguera humana e intentaba explicar la Palabra, usando aquella canción de Nolasco 'Las cosas más pequeñitas'.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, dice el refrán y creo que estamos en un momento para darnos cuenta de muchas cosas cotidianas que no valoramos.

Ahora vivimos dentro de una burbuja, el libro de nuestras vidas nos ha metido entre paréntesis, todo está paralizado y solo nos tenemos a nosotros mismos, a nuestra familia más cercana, la de tu puerta para adentro.

Es hora de darnos cuenta que hemos vivido ciegos y sin valorar ni necesitar lo que teníamos ¡que soberbia más grande nos abraza! Y seguramente necesitemos más abrazos, pero de los de verdad, necesitamos más convivencia entre nosotros, necesitamos menos mensajería y más mesas para compartir momentos; las necesitamos y las echamos de menos.

Quizás eches de menos a ese familiar con el que compartías momentos que no valorabas; quizás aquel costalero, valore ahora más ir debajo de Ella que su tarjeta de relevo; quizás eches de menos más cosas que las que te imaginabas y a día de hoy te has dado cuenta que esas cositas pequeñitas, son las que hacían grandes tus días y en ellas, está tu vida.

Su mensaje termina diciendo que cuando acabe todo esto, por favor estemos curados de nuestra ceguera y así podamos dejar de dar la espalda a esas “cosas pequeñitas”.

Que este periodo, marque un antes y un después en ti.

No seamos ciegos, cambiemos el mundo con nuestra forma de ver las cosas, es el momento.

Gracias Fray Juan, más curas como tú hacen falta.

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