Pablo-Manuel Durio
Cádiz y Pemán. Otra visión de la Memoria Histórica
Había defendido el Ayuntamiento que había que retirar condecoraciones, cambiar nombres de calles y edificios y eliminar bustos y monumentos a una serie de nombres propios que, de uno u otro modo, forman parte de la historia de la ciudad. Aseguró que lo hacía en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, e incluso llegó a encargar un estudio que se anunciaba con carácter “científico” y que apoyaba todas esas decisiones. Pero el TSJA ha tumbado esa posición y esos postulados en la última sentencia que devuelve a José María Pemán la legitimidad de su nombramiento como Hijo Predilecto que el Pleno municipal (con el apoyo de Adelante y del PSOE) le quiso arrebatar en 2021.
La sentencia que se conocía el jueves dice cosas muy interesantes. Dice que el informe que iba a ser científico carece de rigor y no justifica ni argumenta las decisiones que en base a él se tomaron por el gobierno de entonces (con José María González al frente y Martín Vila como ejecutor de las políticas de Memoria Histórica); y dice lo que ya dijo el Tribunal Supremo hace unos meses respecto a otro caso, en este caso en Sevilla, donde la Diputación retiró la Medalla de Oro de la Provincia a Utrera Molina: que para tomar estas decisiones en base a la ley de Memoria Histórica aquellos homenajes, condecoraciones y reconocimientos debían estar basados en el papel desempeñado por los homenajeados en el 36, en la posterior Guerra Civil o durante los años del Franquismo.
Ambas cuestiones han sido clave en el caso de Pemán, que fue nombrado Hijo Predilecto de la ciudad en 1955 “no solo como poeta y como pensador” sino por sus cualidades “de perfecto y excelente caballero”. “Cádiz no solo premia al artista, sino que premia también al ciudadano que así lo merece”, contiene la resolución firmada por el alcalde José León de Carranza (otro de los nombres puestos ahora en entredicho al querer el Gobierno estatal cambiar el nombre del puente).
La jurisprudencia, por tanto, está sentando las bases o situando debidamente el marco de acción y los objetivos de las leyes de Memoria Histórica. Está poniendo las cosas en su sitio, dicho en tono coloquial. Y eso abre la puerta a que, al igual que con el título de Hijo Predilecto de Pemán, el Ayuntamiento dé marcha atrás en algunas de las decisiones adoptadas con anterioridad y que los tribunales dicen ahora que no estaban debidamente justificadas.
Por lo pronto, tiene el Ayuntamiento que tomar dos decisiones respecto a edificios de su titularidad que pueden verse influidas por esta sentencia del TSJA. La más directa es la del teatro del Parque Genovés. Si el tribunal ha tumbado la decisión de retirar la condecoración municipal y de afirmar que no está reñida con la ley de Memoria Histórica, ¿por qué no puede ahora el teatro seguir llevando el nombre del escritor y poeta gaditano? El alcalde rehuía la pasada semana de esta cuestión, evitando un pronunciamiento como lo lleva haciendo también con el nombre del Estadio; pero cuando termine la obra y llegue la hora de reabrir el teatro (previsiblemente de cara a este verano), Bruno García y su equipo tendrán que decidirse entre mantener la estela del anterior gobierno, que en el caso del Teatro Pemán cambió el nombre sin pasar -que se sepa- por ningún órgano de decisión, o seguir la línea que marcó el PP cuando estaba en la oposición.
Y esto conecta directamente con el otro espacio municipal, el Estadio, del que el alcalde sigue sin pronunciarse respecto a la decisión de volver a denominarlo Carranza (sin el Ramón, según parece que se ha consensuado ya) o de mantener el actual nombre de Nuevo Mirandilla, cuyos letreros siguen fabricados a la espera de que el gobierno local ordene su colocación en las fachadas.
Del mismo modo, del Ayuntamiento hay que esperar ahora actuaciones concretas respecto a esos elementos de la vía pública que retiró el gobierno anterior. Especialmente la placa de homenaje a José María Pemán en la calle Isabel La Católica, de la que también se espera pronunciamiento judicial; o de otra placa, esta en Cánovas del Castillo y dedicada a José León de Carranza, que en su día también perdió el nombre de la Avenida que ahora se llama Cuatro de Diciembre de 1977, en Canalejas.
Y, por qué no, en base a estas argumentaciones y posicionamiento de los tribunales, el Ayuntamiento podría pedir al Gobierno, como ciudad, que no sustituya el nombre del puente José León de Carranza.
Bruno García y su equipo tienen ahora, por tanto, esa posibilidad de visibilizar y aplicar esa otra visión de las leyes de Memoria Histórica. La visión que, de hecho, respaldan los tribunales.
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