Análisis

Enrique montiel

Este es el año

Nos toca ya, nos lo merecemos por lo buenos que hemos venido siendo

Escaldados por el fiasco de las fechas, los socialistas se debieron juramentar en no decir nunca más un día concreto, ni un mes concreto para la puesta en marcha de lo que ya llaman "El tren de la Bahía". Pero la posición táctica no se podía sostener durante mucho tiempo, era insostenible e impresentable. Y lo sabían. ¿Qué quedaba, ni siquiera hablar del año? Toda obra pública debe tener un día final de un mes de un año final. Lo contrario es la improvisación, el fracaso de gestión, lo impresentable. Y por eso alguien por encima de Fernando López Gil, el gran mentiroso de todo esto, mentiroso a sabiendas, ha asumido su responsabilidad y ha afirmado que 2018 será el año de la puesta en marcha del tranvía de la bahía, que aquí decimos el "trenvía" por la calle Real. Cautelosos a palos, parafraseando a Moliere, no se atreven a decir que esta obra pública 1)Va a ser un éxito popular y 2)Será rentable por encima de las mejores previsiones. Es que no dicen nada, de lo golpeados que se sienten por la gestión pésima del proyecto, lo que nos parece increíble. Quiero decir que algunos técnicos con los que he hablado han estado "tentados" de iniciar iniciativas legales de carácter popular con petición de condenas severas por lo que consideran un tratamiento previsiblemente ilegal de la gestión. Para más de uno, dicho sea de paso. Dicho así sin entrar en muchos detalles por si finalmente se decidieran, cuando se sepan las cuentas del proyecto, sobre todo.

Este va a ser el año del tranvía, o "trenvía" por la calle Real, dicho desde esta orilla, El tren de la Bahía, que dicen acabará siendo. Sería estupendo, con lo ya sabido de desastres de gestión, completar el ambicioso asunto. Más que nada porque Cádiz es una "ciudad" de más de 600.000 habitantes y algo así merece y requiere de un planteamiento de infraestructuras y comunicaciones que mire al futuro inmediato y no esté quieto en el pasado de reloj de sol de tantas cosas que nunca acaban de hacerse, pese a todo.

Año de buenas cosechas esperamos, con fe y optimismo. Nos toca ya, nos lo merecemos por lo buenos que hemos venido siendo, lo pacientes, crédulos y abnegados. Sobre todo los comerciantes de la calle Real, que soportaron con mucho estoicismo tantas obras, tantas zanjas, tanto tanto. Nos merecemos que este sea el año, ni uno más. Y que aunque no nos lo digan claramente, como quiera que sabemos que ya lo saben, desde aquí no se haga otro desastre de gestión el primer día del tranvía por la calle Real, digo que esté más que preparado el mundo de las contingencias, ensayado, en perfecto estado de revista.

Nos lo merecemos.

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