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Análisis

manuel amaya zulueta

El almirante Cervera

Sí señor, gafa, bajito, barbudo a veces, pero es el almirantón del bajel amarillo

Cuando leí, creo que en el diario El Mundo, que la regidora de Barcelona, la Colau, había borrado del callejero de la cada vez menos llamada Ciudad Condal el nombre del almirante Pascual Cervera y Topete (Medina Sidonia, 1839-Puerto Real, 1909), paisano nuestro, entre otras cosas, el pálpito (no el amarillo, el otro, el normal) me llevó a la película de Martín Patino Caudillo, prohibida durante la Dictadura y que se dio a la pantalla apenas falleció la cabeza visible de ésta. Y al pálpito (no el amarillo, el otro, el normal) y a servidor se les quedó in mente, así, en latín, y no en mente como escribe cierta prensa que igual garrapatea grosso modo o motu propio, pues digo, decía que, al pálpito, se le vino aquella escena en que, unas tan entusiastas como enérgicas jóvenes de Falange, ayudadas de picas y astiles, iban derribando los rótulos en los que se podían leer los nombres de los de siempre: los de los que mandan, en este caso mandaban durante la II República española, o sea, Prieto, Largo, Casares, don Manuel Azaña y otros de cuyo nombre no puedo acordarme.

Un móvil tiovivo nominal de políticos reemplaza inevitablemente a otro en lo que parece una constante en esta España que algunos se avergüenzan de nombrar y mencionan con esa cursilada de Estado español. Donde ponía Sagasta, la calle de mi abuela, colocaron General Queipo de Llano, frente a la Barbería de Amaya, que, por cierto, no me tocaba nada, excepto el flequillo los sábados. Y pongo este ejemplo porque tita Paqui me pagaba unas pesetillas, cuando era niño, por escribirle los remites de las cartas que le mandaba a su novio, un muchacho que se parecía a Robert Taylor, explicaba ella, y que era de Valladolid o por ahí cerca. Ella prefería Queipo de Llano y yo a Sagasta. Mas que nada porque era más cortito.

Y pensando en esto del almirante Cervera, el cual no permitiría que salieran nocturnamente los barcos del escondrijo cubano, lo que ocasionó, siempre según los expertos, la destrucción de los buques españoles, mi amarillo caletre me llevó a pensar que a bordo del Glorioso los gaditas tenemos a otro Almirante Cervera. Sí señor, gafa, bajito-poquita-cosa, barbudo a veces, pero es el almirantón del bajel amarillo, llamado por otros el Glorioso. También está dirigido por un almirante nuestro Cai, ole… Bueno…, por un bisnieto de un almirante de la Armada, que no es lo mismo, pero que nos ha llevado de segunda a primera y nos mantiene vivos en ésta después de haber ganado al Madrid y al Barça, toma ya arte de Gades fenicia.

Bueno, pues en desagravio por lo de la Colau, y en plan Cai, y en reconocimientos por los méritos adquiridos, propongo, vía Kichi, un referéndum, en el cual se dirima cuál es la calle que, una vez consultado el pueblo soberano, como pone en los mohosos de la Plazaspaña, va a llevar por nombre con unos azulejitos azules y amarillos lo siguiente: Calle del Almirante Cervera, entrenador del Cádiz club de furbo, etc, etc.

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