Análisis

Enrique Montiel

Vivica

Que por favor arreglen muchas calles, cuiden los jardines, adecenten la ciudad...

Lo confieso, es viernes por la tarde y llevo horas pensando en lo que escribirte. Mientras cavilo los temas, los modos de abordarlos con cuidado porque es el día hoy en que nadie debe decirnos nada, debe dejarnos que tomemos una decisión importantísima que condicionará, en cierto modo, nuestros próximos cuatro años de vida… Mientras está sucediendo todo esto, oigo a Vivica. Sabes que soy un melómano completo. Entro a todo, desde Manuel Vallejo hasta Vivica Genaux, desde el Gregoriano a Schubert, de la isa canaria a los verdiales de los montes de Málaga. En esta ocasión y para tarde tan meditativa he puesto un disco de Vivica -Bel Canto Arias- con arias de Gioacchino Rossini y Gaetano Donizetti, Cruda sorte, amor tirano!, de La Cenenterola sonaba mientras pensaba en los domingos electorales locales de mi vida. Fueron muchos y cada uno lo viví con mucho interés. También Isabella/Vivica Genaux canta el Amici, in ovni evento… Pensa alla patria de esta ópera de éxito mientras yo lo hacía con los cartelones de Fran Romero y Cavada, ¿esto quién lo paga, Dios mío? Sólo en términos de inversión se comprende algo el dispendio, la persistente publicidad y los lemas expresivos, maximalistas, electoreros. La mezzo soprano maravillosa salta a Donizetti y canta de Il segreto per esser felici, de Lucrezia Borgia, lo que no deja de ser algo esencial de la vida que puesto al trasluz de este domingo se nos antoja una imposibilidad. ¿En la política existe la felicidad? Nadie se pone de acuerdo en nada, unos destruyen lo que otros construyen, reina la desconfianza y la discordia, el desacuerdo y la negación, a la que ahora llaman "cordón sanitario". De Anna Bolena llora Vivica Un bacio, un bacio ancora, una aria emocionante, un verdadero tesoro musical que Vivica borda con su arte. La dona del lago y Semiramide acercan el final de las grabaciones, con el conocidísimo Una voce un poco fa, de la Rosina de Il barbiere si Siviglia. Con los últimos compases se hace el silencio en mi estudio. Me quedo inmóvil. Todos los domingos municipales vividos pasan delante de mí. Viviré el de hoy con la pasión necesaria y espontánea y esperaré a conocer los resultados. Íntimamente les desearé éxito a todos. Que por favor no nos vuelvan a robar la Caja Municipal, que por favor arreglen muchas calles, cuiden los jardines, adecenten la ciudad, la cuiden y mimen. Es de todos. ¿Es la música la que pone blanda mi alma? ¿Es Vivica? Es el todo de los Donizetti y Rossini, el belcantismo con sus matices, su riqueza insólita, lo que significa de avance de civilización y de belleza. Y la ciudad soñada bajo un día de sol y de alegría, un domingo de democracia plena y de libertad.

No sé decirlo de otro modo.

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