Análisis

Rafael Duarte

Salutación al borde del año

Recuerdo aquellos tiempos en los que la literatura isleña fue reconocida con verdad

El tiempo sabe a eternidad y flor cortada. A salitre y corriente. A… El hombre es una mina de dolor puro atesorado en sus mismas arterias. El año va a pasar. Los recuerdos con su filo de viejas libretas abandonadas, pasan con su pie quebrado y manriqueño, ante la magnitud del saladar. Ah, el año pasa, cejijunto y albino, con su cola de perro y su fulgor. ¿Tan inmortal como los vanidosos?

Dejo el artículo un ratito. Mi tristeza es efímera, como el rocío que la noche rora en la salina. Abro el Diario de Cádiz. Me llevo la agradabilísima sorpresa de ver a Cubillana y a Pepiño, ante una Inmaculada que perteneciera a D. Vicente Gaona, el sacerdote que en el Instituto, ¿verdad, Traver, Julián Montilla, Antonio Zapata,Lebrero, Chori, Vallejo, Julio, Chaca?… Nos conmueve a tantos porque es un eco en la distancia donde el tiempo manda y ciñe. Y bella y seriamente relatado por Juanma Cubillana. Cuadro con su musa Francette y donado generosamente por el pintor.

El recuerdo, una vez exacerbado sigue en sus melancolías suburbanas. Aquellos tiempos en los que la literatura isleña fue reconocida nacionalmente, con verdad y prestigio. Siempre me sale Berenguer, quien en cualquier principio de novela, escribía múltiples variaciones. Cuando el lenguaje era un sueño y no un patinete de consumo. Para que tengamos memoria literaria, de cómo era la novela o el cuento, recordaremos que Hemingway escribió cuarenta y siete finales distintos para su Adiós a las Armas. No como ahora que la mayoría publica obras de ripio y zurrapa. Muchos/as con la cara fantasmal de odio. Los fantasmas del odio que acuñara el que fuera jurado y editor del primer premio Berenguer, Juancho Armas Marcelo.

Se va el año entre babancas y bogavantes, entre tristuras y aguinaldos. El levante, turbador periférico, viene a recibir al nuevo. Recibo una felicitación que es un cuadro exquisito de mi admirado Galán Urréjola. El tiempo y la madurez pesan en las obras. La genialidad, también. Pero en el Seminario de Lenguaje Periodístico de la UCA, nos previnieron contra el abuso de ponderativos, adverbios cuantificadores y palabrasodines. Ergo es más difícil alabar que insultar, que así nos vale el epigastrio, la odificación, -de odio, no de oda-, y el españismo villanesco.

El presidente Acosta, de la Tertulia de "Las Montañas", dice que le han comentado, en la calle, cuando sale a alimentar gatos, que Venus no es Venus, ni la estrella de Belén, sino un artilugio que espía la Isla. Cómputo de sonrisas. La tierra era plana para el papa de Gallineras… Los políticos siguen enredando como ciertos escribientes. El Acosta dice que "Villano en mulo no conoce ni Dios ni mundo. Y eso es del Arcipreste .

Yo vuelvo a Berenguer, frente al estilismo severo. Sotavento. Donde el protagonista individual desapareció en novela. Y hoy omnisciente y perpetuo está en tó er mundo. La política es una ciénaga seca. Ansí: " Quien a mal ome sirve, syenpre será mendigo."

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