Dice Pepe Mena que una vez leyó que el cerebro de los niños es como la cera ("todo se calca ahí"), y que en el suyo había un sonido, un sabor y un color imborrables. El sonido de los disparos en los fosos de Puertatierra de los asesinos que mataban a trabajadores, a comunistas y a gente que no pensaba como ellos. El sabor de la almohada con la que sus familiares intentaban acallar la histeria que salía a borbotones por su boca ("¡que vienen a por mi abuelo!"). Y el color de la sangre derramada sobre un carro tirado por mulos del que los sublevados sacaban "como sacos de patatas" los cuerpos de los hombres. "No mires Pepe, decía mi padre. Pero yo al final miré y me dijo, mira, sí mira, y no lo olvides nunca, ese es el fascismo, no lo olvides en tu vida". Pepe Mena, histórico comunista y primer concejal de Fiestas de la Democracia al que este año se le dedica el Concurso de Agrupaciones Carnavalescas, no lo olvidó nunca. Lástima que otros sí.

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