Calle Hércules. Tres de la mañana. Mi amiga Pura se esconde tras los visillos. No puede dormir. Ya ha rezado a todos los Santos, tomado dos lexatines, colocado dos tapones de gomaespuma en los oídos... pero nada. Morfeo es reacio hoy. Demasiado jaleo. Lo ha intentado leyendo el libro de Luis Frade sobre la historia del coro de Las Niñas pero nada, ni por esas. Risas, gritos, algunos en lengua bárbara, teutona, la soliviantan. Hay mucha teutona también. Su hijo Ramoncito ya duerme. Menos mal. Lo que le faltaba al pobre. Entre dos coches unas teutonas se cobijan. Disimulan hablando porque acaban de pasar dos gachones disfrazados de ¿¡hormigas!? Santa María llena eres de gracia... Las teutonas no saben que mi amiga Pura tiene los ojos preparados para la oscuridad, como Bradley Cooper (ay Bradley Cooper, por ese sí que cumplía yo una penitencia) en 'El Francotirador'. Cuando nadie las ve, como la canción, las niñas se bajan las bragas y dejan la calle preciosa. Y nos sentimos tan gaditanos que nos meamos por las esquinas. Pura se acuerda del popurrí de 'Los guiris'. Asco de to. Cuando las niñas charlan tranquilas ya completada su gorrina misión Pura se asoma por la ventana y lanza un cubo de agua con Zotal a la calle. Motherfucker, le dicen las teutonas. Motherfucker... Mi amiga Pura se ríe. "No me pude aguantar...", me contó ya por la mañana. "Si volvemos a la Edad Media volvemos con todas las consecuencias. Tú te meas en mi calle, yo te echo agua desde la ventana". Viva Pura.

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