Análisis

José María Molina Martínez

Director Museo El Dique

Feliz cumpleaños, Matagorda

José María Molina José María Molina

José María Molina / D. C.

Durante los próximos meses y hasta que finalice el año en curso, el Astillero de Puerto Real desarrollará una serie de actos con motivo de la conmemoración del 140 aniversario de su creación.

La celebración de los actos programados quieren poner de manifiesto no sólo la importancia que en su momento tuvo la aparición de la factoría en el deprimido entorno laboral de la Bahía de Cádiz en aquellos años, sino la transformación económica y social que su implantación supuso para toda la comarca.

El viejo dique de Matagorda, primera infraestructura construida de la actual factoría de Puerto Real de Navantia, fue levantado entre 1872 y 1878 por iniciativa del empresario santanderino Antonio López, con la única idea de paliar los limitados medios para uso civil que de este tipo de instalaciones existían entonces en España. Sus 150 metros de eslora y 25 de manga hacían de este dique la mayor infraestructura hidráulica construida hasta entonces en nuestro país.

En el año 1888, una década después de inaugurarse el Dique, la Compañía Trasatlántica, ya en manos del II Marqués de Comillas, decide dar otro paso trascendental para el futuro de esa instalación industrial; la original factoría de reparaciones pasaría a convertirse también en un astillero de nuevas construcciones.

El salto no fue fácil, ya que a la tradicional resistencia del primer marqués a entrar en un negocio que desconocía, se unía la proliferación de potenciales competidores en el limitado espacio geográfico de la Bahía de Cádiz.

Diseñada, como el dique, por ingenieros británicos, la primera grada comienza a construirse en ese mismo año, iniciándose también en esa fecha los trabajos de acondicionamiento del astillero, consistentes en dotarlo de los talleres y edificios necesarios para la nueva actividad que iba a comenzar a desarrollar.

Botado su primer barco, el Joaquín del Piélago en 1891, el trabajo en el astillero ya no pararía hasta la fecha actual, construyendo en los 140 años que lo contemplan 254 buques y reparando o transformando algo más de 12.000 embarcaciones en los 100 años que mantuvo abierta su línea de reparaciones.

La antigua factoría de Antonio López, inició hace casi un siglo y medio la transformación de la villa donde se asentaba, que rápidamente dejo atrás el sector primario como soporte económico para desarrollar una imparable carrera hasta elevarse a los primeros lugares entre las poblaciones más industrializadas de España.

El actual astillero de Puerto Real, junto a su hermano mayor de San Fernando y el menor de Cádiz constituyen unos raros ejemplos de supervivencia empresarial ya que todas ellas, ahora bajo la tutela de Navantia, no sólo se erigen como las industrias más antiguas de sus respectivos municipios sino que después de tantos años continúan siendo las grandes empresas tractoras de su desarrollo económico.

El de Puerto Real, nacido como ya hemos indicado hace 140 años, recoge en su compleja trayectoria vital eficiencia y adaptación a los tiempos, una instalación fabril que a pesar de los convulsos años vividos a lo largo de tres siglos jamás paró su actividad, convirtiéndose, a fecha de hoy, en el astillero civil más antiguo de España y a la vez en la industria más dinámica y que mayor nivel de empleo genera entre las que configuran su registro industrial.

Feliz cumpleaños Matagorda. Feliz cumpleaños Puerto Real.

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