Ni Carranza, ni Nuevo Mirandilla

11 de marzo 2026 - 03:04

Nos hemos acostumbrado a hacer necesidad de la virtud. ¿O era al revés? Por ejemplo, un día se dice: “No a la guerra”. Y al día siguiente se envía la fragata Cristóbal Colón a Chipre. Pero no de crucero placentero, sino para defensa. ¿Y qué pasa si le cae un misil llovido del cielo a la fragata y no se puede defender? Pero hoy no se trata de eso, sino de la virtud que han tenido con la necesidad de cambiarle el nombre al estadio. Un día apareció Manuel Vizcaíno ante los periodistas. No para decir que iba a esperar a que Gaizka Garitano llegara al octavo partido seguido sin ganar, antes de destituirlo, sino para anunciar que el estadio ya no se llamaría Carranza, ni Nuevo Mirandilla, sino JP Financial Estadio.

¿Y eso qué es? Se preguntaba la gente por las esquinitas de Cádiz, todavía algunas de ellas con los cañones de los guardacantones. JP suena a güisqui escocés, como JB, o algo así. Pero no es eso, no es eso. Nadie se ha jartado de güisqui para tomar esa decisión. El estadio del Barcelona, el Camp Nou, ahora se llama Spotify. El estadio del Atlético de Madrid ahora se llama Riyadh Air Metropolitano. El estadio del Arsenal ahora se llama Emirates Stadium. Menos mal que el nuestro no se llama Iran Air Stadium. Pero lo de JP Financial queda más vistoso que si se llamara Javier y Pedro Financian el Estadio. Ya que J es la inicial de Javier y P es la inicial de Pedro. De Javier Rumbo y de Pedro Muñoz, no se vayan a confundir de Javier y Pedro. Estos señores son los fundadores y mandamases de esa empresa, que se dedica a la financiación de proyectos. Hasta ahora no les habían dedicado un estadio.

Y. con esa nueva medida, se nos han abierto los ojos. En Cádiz gusta mucho un cambio de nombre. Por la memoria democrática, porque nos aburrimos, por fastidiar a Correos y Amazon con los paquetes, o por lo que sea. Y si hay alguien que paga para que le cambien el nombre a una calle y le pongan el suyo, la costumbre se podría ampliar. Hagamos necesidad de la virtud, ¿o era al revés? Pongamos por caso que al dueño de un bar se le antoja que le pongan su nombre a la calle Pelota. Pues que lo pague y se queda en Pelota. La plaza de El Palillero no la ha pagado nadie. En otros tiempos se llamó del General Varela y se la quitaron. Y también se la quitaron a Eduardo Dato (aunque este murió en 1921, no participó en la guerra civil) y le pusieron Novena, que es como se conocía esa calle. Pero nadie ha pagado por las intenciones de esa Novena.

Ya lo han visto: ni Carranza, ni Nuevo Mirandilla. J y P lo financian. Y quien paga, manda.

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