Complicado asunto el de la prohibición del acceso de las autocaravanas en el aparcamiento de la Pasarela.

La reciente reacción de los colectivos que agrupan a estos usuarios, que amenazan con declarar El Puerto como municipio hostil para los caravanistas, no ha hecho más que azuzar un malestar que ya estaba latente entre buena parte de los portuenses, que no entienden que se haya tomado esta medida tan drástica para espantar a un tipo de turismo que entienden tan válido como cualquier otro.

Cierto es que el aparcamiento de la Pasarela es eso, un aparcamiento, y no una zona de autocaravanas ya que carece de cualquier tipo de acondicionamiento para ello. Entonces, ¿por qué no se permite acceder a las autocaravanas ni tan siquiera para estacionar?.

El argumento esgrimido por el alcalde, explicando que con solo un vigilante no se puede garantizar que no se pernocte en la zona, no tiene demasiado peso. Se podría contratar más personal, si el estacionamiento es rentable, o incluso sancionar a quienes incumplan la prohibición de pernoctar. O también se podría tratar de habilitar una zona legal para autocaravanas, y que sea la administración autonómica la que decida si el lugar es apropiado o no.

Creo que en este asunto, con el colectivo de empresarios turísticos pidiendo durante tres años el fin de esta práctica, no se ha sabido explicar a los portuenses. De nuevo ha fallado la comunicación, ya que en ningún momento ni la empresa Impulsa ni el Ayuntamiento han informado públicamente de los motivos para la prohibición del acceso a las caravanas.

Si es verdad que el recinto puede suponer un peligro para los usuarios, que se explique. Si el parking no es rentable, que se diga. De otra forma es muy difícil hacer entender a la población por qué se veta a todo un colectivo que ya había incluido desde hace años este enclave dentro de las rutas habituales publicitadas a nivel internacional.

El Puerto no está para despreciar a ningún turista potencial y si el parking de la Pasarela no es el lugar adecuado, habrá que dotarlo de los servicios necesarios o buscar otro sitio. Todo menos ser un municipio ‘non grato’.

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