Un modelo es la representación simplificada de una realidad". Derrotar al enemigo es imponer la voluntad propia sin tener que negociar, y cuanto más aguanta el adversario más difícil es llegar a un acuerdo satisfactorio para el agresor. El daño que sufre Ucrania en carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, fábricas, hospitales, viviendas y escuelas se acerca a los 97.000 millones de dólares, que podrían ser seis veces más teniendo en cuenta cosechas, granado y la disrupción productiva, por lo que Rusia dejaría en caso de victoria o no, un país violentado de difícil recuperación.

Si Vladimir Putin no avanza con armas convencionales, ¿podría recurrir al armamento nuclear? Tenemos que volver de nuevo a Thomas Schelling, que, al recibir el Nobel de Economía, dijo que el suceso más espectacular de las últimas décadas es algo que no ha ocurrido: una explosión de armas nucleares, pese a que Francia en Vietnam, la URSS en Afganistán, o Estados Unidos en Corea o Vietnam podrían haber pensado no en bombardear ciudades, pero si utilizarlas en terreno abierto, con menos potencia, o en forma de minas nucleares. La idea de Schelling es que hay consenso en no usarlas a menos que se sufra un ataque nuclear, y aunque los países quieren tener armas nucleares como forma de disuasión, o ventaja frente a quien no dispone de ellas, la defensa y ataque se sigue haciendo con el costosísimo armamento tradicional. La alternativa de la aniquilación mutua aun no entra en el comportamiento bélico, y el tabú a lo nuclear se manifiesta en la aversión incluso a su utilización pacífica como fuente de energía. Schelling era distante, de una frialdad extraña en sus trabajos sobre comportamiento social y económico -con ejemplos de las conflictivas relaciones familiares, laborales, y de quien prefiere provocar un accidente antes que dejar adelantar a otro-, militar y político, donde las personas importan poco, se trata de ganar de la forma más eficaz, y a veces sólo de infringir el mayor daño posible.

Pocas cosas hay tan dramáticas y extrañas al entendimiento como la pasión de Cristo que, si era de esencia divina, y no sólo sustancia, no podía en realidad sufrir el horror de la crucifixión -algo extremo en la larga historia de la crueldad humana-, para redimir de un mal que como Creador universal él mismo había creado, y quitarle sentido luego (al mal) con la resurrección. El mal y el diablo sólo se explica en el cristianismo (San Agustín) por la libertad moral que da el Creador a los humanos para obrar, pero, aunque todos somos en algún momento malos, cómo explicar que algunos sean esencialmente dañinos y perversos. Cuenta W.H. Auden que una noche su amante le confesó que lo había engañado e iba a dejarlo, se fueron a dormir, y se despertó agarrándole el cuello con las manos; entonces -dice- sintió lo que era el mal y lo que era el diablo. Auden, que tanto influenció al cordobés Pablo García Baena y el grupo Cántico, escoge el cristianismo por la absoluta democracia de su visión original, donde no había -dice- "ni judíos ni alemanes, Oeste o Este, niño o niña, listo o torpe, patrón o trabajador", para el reloj, y sigue escribiendo poesías únicas, que se han interpretado como una redención personal, inseparable de una resurrección.

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