Análisis

manuel amaya zulueta

Manolote y el mus

Es que nos han ganao por la mano. Eso oía yo en el mostrador de la Peña de Cazadores

Percibía yo que hoy podía ser un día malo. Malo para algo, malo pa to, vamos. Es que hoy hace ya 74 años de la muerte de otro Glorioso, Manuel Rodríguez, vulgo Manolete, y cuando hay una fecha vestida de tul negro no se debería ni comprar lotería, ni dejar jugar al Glorioso de la camisola gualda, por si acaso, o, por lo menos, yo debería de quedarme en casa, fresquito, pues Cádiz con poniente es Baden-Baden, y no pisar el palco del Carranza. Hay días con "malage". Porque no digan que no tuvo mal ángel el llamado Acapo, que le hicieron, mismito debajo de mi localidad, un caño, o sotanita, como decíamos más bien en Cortadura, cuando jugábamos a la pelota horas y horas, y éramos tan jóvenes… Y remata la faena el de Guinea (¿es de allí, verdad?) con una mano dentro del área cuando no había un peligro grande.

Mientras pasamos por el bareto de la escalerilla oí a mis espaldas: "Hay algunos a los que debían córtales las manos antes de saltar al césped". Lo cual que es una burrada, una barbaridad, cosa la cual, naturalmente. no le deseamos a nadie ni aprobamos. Pero es que ese victorioso pálpito amarillo que nos encendió a todos cuando íbamos ganando 2 a 1 y estaba cercano el final y nos veíamos felices con cinco puntos, cinco, que, aunque es una putada y una monstruosa monstruosidad, uno puede comprenderlo tenuemente. ¿Y qué me dicen ustedes del amigo Cala?, al que mi vecino de palco no puede ni ver, que vuelve a olvidar que al foot-ball no se puede nunca jugar con las manos, pues foot significaba pie en el Columela.

Es que nos han ganao por la mano. Eso oía yo también a veces en el mostrador de La Peña de Cazadores, sí, la de la calle de San Francisco, frente a Rebeca, corsetería fina, pues allí me llevaba mi padre desde chico no sé pa qué; pero me llevaba. Y allí me distraía yo mirando al buitre de la puerta, que lo mató Jerónimo Almagro de un tiro, cuando el ave, aturdida de la levantera, fue a `poner el huevo en el Monumento a las Cortes de 1812, la Pepa, la que sirvió más tarde para hacer o reformar o ser motivo de inspiración a casi todas las Constituciones de Europa y (hay que joderse) toda la América hispanohablante.

Nos han ganado por la mano, por la mano. O por las manos, mejor dicho. "Órdago a los pares", medio chilla un carnicero con pelo de charol. El otro, un tal Paquito, que vende acedías de Kenitra en la plaza, pues los gaditanos llamamos plaza al Mercado Central, frente al neomudéjar de los dos leones de bronce por donde el amigo del Beni de Cádiz echaba las cartitas pa su novia…; el otro, digo, dice: "Quiero". El de la brillantina en el pelo enseña. a la vez que bebe Chiclana color oro, dos reyes y el de los peces muertos otros dos y entre risotadas dice el tablajero: "Perdiste, picha, por la mano" Por la mano perdió la convidá, como por la mano o las manos se nos fueron tres puntos de Carranza (es que no me acostumbro a volver a la infancia cuando íbamos el Papi y yo a ver a Galatea, Cuartango, Pastilla, Pilongo, Ricardito, al Viejo Mirandilla).

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