Análisis

Antonio Morillo Crespo

Jabón Lagarto y p/d para los boticarios

El virus que nos tiene enchiquerados es un cornudo. Les cuento: los virólogos lo definen como un núcleo esférico de ácido ribonucleico, envoltura lipoidea, y sobre ella tiene apéndices de glucoproteina, en forma de cuernos mas o menos. Estos apéndices son los que se agarran a nuestras células y nos contagian. El jabón elimina precisamente estos apéndices, evitándose así su entrada maligna en nuestro organismo. De manera que, para que no se enfadase el tal bicho, le llaman coronavirus en vez de cornudovirus.

Pues bien me he acordado del jabón lagarto, famoso y super extendido por todo el territorio nacional. Era el jabón de nuestras abuelas y usado en todas las casas desde que se inventó a principios del XX sustituyendo al casero hecho con grasas mas hidróxido sódico o potásico. Luego llegaron otros, pero el mérito ante antiguas epidemias fue del lagarto. Y este uso del jabón es una cosa fundamental que no debemos olvidar en cada momento.

A propósito de la epidemia veo las normas que en un pueblo, como Vejer, se usaban cuando llegaba la difteria, la peste, el cólera…. Había a la entrada de la población un corralón, llamado todavía, "el cotarro" donde los que llegaban era fumigados y enclaustrados un tiempo. Se fumigaban las calles con cloruro de cal, y sulfato de cobre, se hacían rotativas, se limpiaban muladares, se acondicionó un hospital, se suprimió la feria. A los muertos se envolvían en una sábana impregnada con ácido fénico, se enterraban y echaban encima cal. Se prohibía comer atún, carne lanar, cabrío y cerdo que no fueran machos castrados…. La última fue la gripe de 19 18 que llamaban "enfermedad desconocida". De estas epidemias quedó la costumbre, que aún se conserva y siempre, de en los entierros no dar besos ni manos, sino que todo el mundo pasa ante los dolientes en fila y da la llamada "cabezá" una ligera inclinación respetuosa de la cabeza. No sé si en otras partes se hace esto. Yo no lo he visto. Lo interesante es ver como empleaban todo lo que en aquel tiempo sabían y con rigor extremo para atenuar la epidemia.

P/D Permítaseme hoy saludar a mis colegas boticarios y boticarias que de día, de noche, todos los días están al pie del cañón dispensando, aconsejando, informando a todo el pueblo. Labor que hacen al igual que médicos y enfermeros para así ayudar a todo quisque. Es para nosotros un orgullo y una satisfacción saber que cada botica está abierta siempre, para que quien lo necesite, sin cita previa y en ella los boticarios y los auxiliares, poniendo toda su ciencia y corazón en ayudar.

Y un deseo para todos. Que esto pase pronto, como pasaron las antiguas epidemias. Ánimo amigos, que ya queda poco. ¡Al cornudo nos lo cargamos!

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