Análisis

Jesús almendros

GLORIA GRAHAME

S E proyectó recientemente en nuestros multicines una película sobre los últimos meses de vida de la actriz Gloria Grahame y su romance con el joven actor británico Peter Tunner, que es quien escribió el libro en el que cuenta su relación con la estrella, libro en el que se basa la película.

Gloria Grahame fue una gran actriz de reparto de Hollywood en los años 50 en películas como Encrucijada de odios, Que bello es vivir, En un lugar solitario, Los sobornados o Cautivos del Mal, con la que ganó el Oscar a mejor actriz secundaria en 1952, compitiendo con otras de la categoría de Thelma Ritter o Terry Moore en una época llena de espléndidos actores y actrices que sin llegar al estrellato, eran extraordinarios en sus actuaciones y cuyos rostros fueron tremendamente populares y conocidos, aunque muchas veces sus nombres no eran recordados por el público, como Burges Meredith, Walter Brennan o Arthur Kennedy.

Gloria Grahame fue una mala "buenísima", una de las mejores "malas" del cine, una mujer fatal, cuyos papeles casi siempre eran de devoradora de hombres, destructora de matrimonios y causante de suicidios de amantes despechados. Estuvo casada cuatro veces, una de ellas con el director Nicholas Ray del que se divorció en 1952 y con cuyo hijo, Anthony, se casó en 1960.

En los años 60 dejó de ser contratada por las grandes productoras y se refugió en la TV y el teatro.

Enferma de un cáncer de estómago, cerró los ojos y se negó a ser tratada. Se trasladó a Inglaterra buscando desesperadamente una vida normal y tranquila rodeada de seres a los que querer y que la quisieran, pero su naturaleza era mas fuerte que ella y se enamoró ciegamente de un joven actor inglés con el que vivió un breve, pero apasionado romance, hasta que la enfermedad se hizo tan patente que no tuvo mas remedio que llamar a uno de sus hijos y marcharse a América, donde murió al poco tiempo de llegar. Tenía 56 años.

Las estrellas de Hollywood no mueren en Liverpoolestá dirigida por el discreto Paul McGuigan, que ha tenido el acierto de no querer hacer "su gran película" y la dirige con discreción y en un tono contenido, muy adecuado a la historia, evitando el melodrama.

Annette Bening, a la que todos recordamos por El presidente y miss Wade, se mete en la piel de Gloria Grahame sin querer ser "ella", a la que vemos y recordamos en dos escenas en B. y N. Tratar de imitar su físico hubiera sido un grave error. El joven actor está interpretado por Jamie Bell, el inolvidable niño protagonista de Billy Elliot.

Los jóvenes no sabrán quien era esta mujer o si lo saben, será a través de la proyección de alguna de sus películas en la TV, pero los amantes del cine de mas edad, no podrán, no podremos, dejar de emocionarnos recordando los apasionados y turbulentos personajes interpretados por esta actriz.

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