Análisis

Manolo Fossati

Efectos y lecciones

La Isla está más limpia, le sienta muy bien que la gente no salga

Hay pocas cosas buenas en esta crisis del coronavirus. Tal como estamos, en realidad habría que decir que no hay ninguna que tenga la misma importancia que los lamentables efectos perversos. Pero tenemos que seguir buscándolos.

La Isla está más limpia, por ejemplo. Bueno, quiero decir la poca Isla que se puede ver desde mi ventana y en el corto paseo que me impongo, ahora más que nunca, para comprar el periódico y lo básico de cada día. En esos apenas cuatrocientos metros (otro día contaré los pasos, ahora que hay tiempo) en el suelo casi no se ven las cosas que hace dos días se tropezaba uno en abundancia: restos de folletos publicitarios, bolsas de chucherías, todos los tipos de clínex, paquetes de tabaco, colillas, plásticos variados, papeles de caramelos, restos de comida, latas de bebidas, botellas de plástico… en fin todas las formas materiales de residuos que tiene mucha gente de este pueblo a su disposición para demostrar el incivismo y el nulo amor a lo común.

El barrendero que todos los días hace su trabajo sólo recogía hojas de los árboles. “Sí, sí, está más limpia la calle”, admitía, aunque luego matizaba. “Bueno, así, así…”. Una lamentable conclusión, muy personal y sin rigor estadístico, es que al aspecto de las calles, a la higiene urbana de San Fernando, le sienta también muy bien que la gente no salga. Por el contrario, se vendría a demostrar algo que parecía evidente: que cierto público isleño es muy guarro con las aceras y calzadas de todos. Cuando esto acabe me temo que se comprobará.

Hay más efectos beneficiosos: las pocas personas que te cruzas guardan las distancias y todo el mundo parece más educado, comedido a la hora de hablar, sobre todo en el volumen y respetuoso con las colas. ¡Efectivamente!: en ese conocido supermercado había una larga fila de espera en la entrada. Pero en la tienda de siempre, en la del amable y eficaz Carlos que me saluda siempre con un “Don Manuel…” innecesario pero hermoso, la espera fuera del local no sobrepasó los dos minutos y tenían lo mismo que yo necesitaba. Igual esta es otra lección que debemos aprender.

Cuídense y cuidémonos.

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