Análisis

Guillermo Cervera Govantes

Carta abierta a la lomloe: la enseñanza especial

Es posible que los asesores de la LOMLOE no hayan informado bien a la ministra

A Celia, Síndrome de Rett.

Gracias por tu sonrisa y bondad.

Para los que vivimos diariamente el mundo de la discapacidad intelectual, padres o profesionales, duele mucho la frivolidad y ausencia de rigor con las que se ha abordado un tema tan delicado y tan fácil de identificar para los que no lo sufren, a los que los afectados siempre agradecerán un mínimo de cercanía y de conocimiento como, desgraciadamente, no sucede en este caso.

Si mal no se ha entendido, esta disparatada Ley pretende integrar la Educación Especial en la Ordinaria, lo que obligará, según los casos, a organizar aulas especializadas a modo de pequeños 'apartheid' escolares, que ya explicarán, porque aún no lo saben, cómo las integran en las actividades colegiales normales. Esto ha de hacerse en un plazo de 10 años, a cuyo término los Centros de Educación Especial habrán sido vaciados o desaparecido, poniéndose fin a medio siglo de experiencia en un meritado sistema de asistencia, escolar y física, a discapacitados, destruyéndose un andamiaje que ha costado mucho poner en pie. Es complicado entender qué se pretende con tamaño despropósito.

La chapuza no es original. Hace algo más de tres décadas hubo un intento de lo mismo. Gracias a Dios los intrépidos pensadores de aquel entonces rectificaron a tiempo y no hubo que lamentar desgracias añadidas. Este artículo pretende aportar un granito de arena para que se vuelva a eso, a rectificar, fórmula elegida por nuestros gobernantes cuando verdaderamente quieren acertar.

Por debajo del nivel intelectual que ha permitido tener una ministra de Educación con tan burda inspiración como la que nos ocupa, la naturaleza, no siempre justa, provoca que muchos de nuestros seres queridos padezcan una disminución de capacidades. Hay un sinfín de síndromes, algunos de difícil diagnóstico, con mucha variedad de niveles intelectuales incluso dentro de la misma afección. Esto hace que la Educación Especial necesite una compleja organización de conocimientos y servicios, docentes terapéuticos y asistenciales.

Gracias a la preparación, paciencia, cariño y entrañable dedicación de sus profesionales, se ha conseguido que unos pocos, muy motivados por sus familiares y tutores docentes, culminen el periodo escolar trabajando, o alcanzando una licenciatura universitaria e incluso lleguen a desarrollar una familia. Efectivamente estos jóvenes, con el debido estímulo ambiental y seguimiento, son integrables en el Sistema Educativo Ordinario escolar, e incluso universitario. De hecho, esa opción ya existe, por lo que poco o nada hay que modificar y menos en la dirección pretendida.

Es posible que los expertos asesores de la LOMLOE, si es que existen, no hayan informado convenientemente a nuestra mandataria que esos casos, lamentablemente, son minoría en el universo de la discapacidad intelectual. La mayoría de afectados solo consiguen un desarrollo muy básico de comunicación, lectura y movilidad o, simplemente, hábitos rutinarios para colaborar en su asistencia doméstica y escolar. Algunos, por desgracia, ni eso.

Señora ministra, el dogmatismo ideológico ni es fuente de ciencia alguna, ni es buen consejero para el logro de una gestión eficaz y equilibrada en beneficio de este conjunto social, con más razón por tratarse de los más desamparados donde el valor más preciado es el del amor.

Lo público ha estado poco o nada presente en la construcción de su edificio asistencial y educativo. Ha sido conseguido en el último medio siglo, promovido por instituciones de derecho privado creadas con el esfuerzo de muchas familias afectadas. Se financian, como sabrá, mediante conciertos con la Administración, más aportaciones de cuotas sociales pagadas por los padres, cuando los recursos de origen fiscal no cubren el coste real de la plaza educativa. ¿No será su pública fobia por la 'Concertada' lo que inspira también la destrucción de la 'Especial'?

Señora ministra, no sigan por el camino iniciado con esta sin razón y rectifiquen. No se arrepentirán, así sí podrán contar con el agradecimiento de los afectados.

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