Carne o pescado

En Madrid, en las puertas del matadero municipal se concentran los animalistas para rogarle el perdón a los cerdos mientras los acompañan en el sacrificio

El estado de California, calida fornax, acaba de prohibir la venta de foie gras, desestimando los recursos de la industria alimentaria sobre los activistas del maltrato animal por proceder del hígado de pato hipertrofiado. Desde ahora será más ilegal el foie que la marihuana. En Francia el sacrificio de animales por los musulmanes o halal, que exige la matanza de animales sin aturdimiento previo, al igual que las comunidades judías, cuyo rabino Pinchas Goldschmit, califica el que se prohíba la sedación previa al sacrificio, como una tristeza para la libertad religiosa. A lo mejor pinchas más.

En Madrid, en las puertas del matadero municipal se concentran los animalistas para rogarle el perdón a los cerdos mientras los acompañan en el sacrificio. "Yo como humana, participo en estas despedidas para pedirles perdón por el daño que les causamos". ¿Será humana y no persona, de humus, barro, Adán? No tiene sentido para ellos defender los derechos de perros o delfines si no se frena la innecesaria muerte de cerdos o vacas. Los animalistas alemanes implantan un análisis previo de los huevos para determinar el sexo del ave, ya que las hembras ponedoras se salvan pero los machos son sacrificados al nacer.

Por otro lado la FAO, siglas inglesas de una asociación para la alimentación y la agricultura, hace campaña para la inclusión alimenticia del grillo, el saltamontes y la hormiga culona por sus sabores a pipas o a hueso de jamón. Mientras en Puerto Real se les administra a las palomas anticonceptivos y en la Isla anillos antirratas.

Por supuesto que no serán seres vivos porque nadie se manifiesta por ellos, y la FAO ya aconseja la hamburguesa de grillos. ¿Por qué no la de caracoles? Creo que el mundo es la famosa definición de locura de Groucho Marx, "una habitación vacía, llena con las personas adecuadas".

Mientras las caceroladas ante las plazas de toros se tornan cada vez más violentas, el dictador golpista Maximiliano Hernández Martínez, de El Salvador, postuló un poco su sensibilidad para con los animales, precursor ya de todo esto: "Es un crimen más grave matar a una hormiga que matar a un hombre, porque el hombre después de muerto se reencarna; mientras que una hormiga está definitivamente muerta". El Acosta Martínez nuestro da de comer a cinco gatos, seis palomas y un cuervo. Así se ve la diversidad dislocada.

Menos mal que al dictador, las hormigas no le supieron a jamón… porque hubiese hecho croquetas o paté de grillos, aunque estuvieran definitivamente muertos. Que así está la cosa.

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