Análisis

manuel amaya zulueta

CARRANZA RUGÍA

Carranza rugía con el gol del despeinado lateral. ¿O debo decir Mirandilla rugía?

Carranza rugía con el gol de Espino. Último segundo. Un córner. Una pelota muerta, meto el empeine izquierdo y la desvío lejos del portero, pienso pensó, debió pensar el bravo. Pita el árbitro y me abrazo con mi amigo Paco, sí, el de las enfermedades del oído, qué contento vamos, ¿verdad? Bar la Escalerilla. Botellón vespertino en loor del Glorioso. ¿Imaginas que el Memorable hubiera ido ganando y en el último segundo nos hubiese empatado el lío ese equipo con nombre de viento hipergaditano? Y sin embargo, nos vamos contentísimos con el iguales. Hay que ver cómo es el cerebro humano, dice el galeno de las otitis. Sigue siendo un punto. De oro, nos suelta uno que transporta a su padre en una silla de ruedas azuliamarillas. Es que lo de la pelota, como dicen los toreros, no hay Zeus que lo entienda. Distingo a mi amigo del Columela, el coronel de la Legión, cerca de la residencia militar, me saluda, me regala una mascarilla con la banderita española y decide consolarse con ver al Osasuna. ¿O sasuna o qué?, le inquiero. Sasuna, responde resignado el soldado tras quejarse de que no ha podido obtener entrada debido al monárquico virus de la China, lo digo por lo del corona, país de donde eran las naranjas del mantón de las chicas de La verbena de la paloma.

Carranza rugía con el gol del despeinado lateral. ¿O debo decir Mirandilla rugía o escribir Nuevo Mirandilla? Con este revisionismo histórico preguerracivilista tan en boga, y tan frívolamente usado, uno ya no sabe para dónde mirar. La incertidumbre carcome mis exiguas neuronas, que tienden más al yellow que a la nombradía del coso gadita. Carranza padre no fue un palomo cándido, desde luego. Apréndase Historia de España reciente. Pero ¿realmente hoy alguien en nuestro país identifica el estadio del Cádiz con ese personaje jaspeado de luces y feas sombras?

Conectamos con Carranza, gol en Carranza, chillan los de la arradio, testifica Pepe el Palomo, un giba del Piojito. ¿Alguien sabe quién era Sánchez Pizjuán? NPI. O Bernabéu, o Villamarín… Carranza es un término absolutamente desemantizado, sobre todo dentro de esa frivolité tan necesaria para apuñalar al tedio que llamamos furbo. ¿Por qué no dejamos a la Historia en paz y miramos por la mejora de los españoles, especialmente aquellos a los que les arrebatan el techo por no pagar (es que no pueden) la hipoteca o sobreviven flotando en la fosa séptica del paro?

Que empieza el Cadi, me vocifera mi Pati, deja ya el ordenador... Los verdiblancos al verde. Y cuando se dan cuenta, Negredo a la segunda la clava. Aguantar 100 minutos al Betis sin escuchar el roce del pelotón en las octogonales redes es espinoso. Luego, el chileno rajó del Glorioso, como si ningún equipo en el mundo perdiera segundos o tardara mucho en sacar. Igual que hacen los verdes cuando se enfrentan a un grande. Es un técnico al que una chirigota motejó: "Clavaíto al nieto de Drácula".

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