Cultura

'Las serpientes ciegas' gana el Premio Nacional de Cómic

  • La historia, con la guerra civil y Nueva York de fondo, cuenta con el guión de Hernández Cava y las ilustraciones de Seguí

El guionista Felipe Hernández Cava y el ilustrador Bartolomé Seguí abstuvieron ayer el Premio Nacional de Cómic, dotado con 20.000 euros, por su obra Las serpientes ciegas, una historia de venganzas con la guerra civil española y el Nueva York de la Gran Depresión como telón de fondo.

Para los ganadores, este premio, que cumple ya su tercera edición, ha servido para que la historieta goce de reconocimiento oficial "del que ha carecido durante muchos años", según Hernández Cava, y realza un género que desde los años ochenta sufre "una especie de enfermedad crónica, pero no acaba de morir", aseguró Seguí.

Ambos galardonados coinciden en sendas entrevistas telefónicas con Efe en que en el cómic hay un desequilibrio entre talento e industria.

Seguí sostiene que la industria impone ciertas limitaciones a la parte creativa del cómic español, que "goza de muy buena salud", y cita entre sus referentes a Miguelanxo Prado, Miguel Gallardo o a los anteriores ganadores de este Premio Nacional que concede el Ministerio de Cultura, Paco Roca y Max.

Hernández Cava (Madrid, 1953) lamenta que el elenco de autores "de una valía sorprendente, que no tiene parangón en ningún otro país", que tiene España se vea obligado "a exiliarse laboralmente por carecer de una industria".

Las serpientes ciegas, que recibió el premio a la Mejor Obra al Mejor Guión en la pasada edición del Salón Internacional de Cómic de Barcelona, es un viaje en color al final de los años treinta, que mantiene dos tramas paralelas.

Mientras se construye un discurso que cuestiona la autoridad de las grandes ideologías, transcurre una trama policíaca, de intriga, protagonizada por un misterioso personaje que busca a Ben Koch, antiguo combatiente de las Brigadas Internacionales, para ajustar cuentas del pasado.

Hernández Cava, historietista y licenciado en historia del arte, ha querido "dejarle al lector la idea de que los totalitarismos, sean del signo que sean, son unas máquinas terribles que con el nombre de utopías lo único que hacen es triturar a miles de inocentes".

Entre 1936 y 1939, entre el Nueva York de la crisis económica y la Batalla del Ebro, el lector descubrirá lo que esconden estos personajes rodeados de ilusiones e ideales, pero también de rencores y venganzas, en una historia que, en palabras de Seguí (Palma de Mallorca, 1962), es "densa", pues fue creada "para un público adulto".

Los autores de Las serpientes ciegas, que ha sido traducido al francés, defienden la historieta como un medio de reflexión que está a la altura de cualquier otro.

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