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"En esta profesión hay que hacerse muy amigo de uno mismo"

nANCY fABIOLA HERRERA. MEZZOSOPRANO

La canaria regresa a Jerez para actuar el próximo día 13 de agosto en el II Tío Pepe Festival, en las bodegas González Byass, con un programa de lujo

La mezzosoprano Nancy F. Herrera, en una imagen reciente.
A. C. Jerez

07 de agosto 2015 - 05:00

-Usted parece que vive en la piel de Carmen por la cantidad de veces que la ha interpretado. ¿Cómo es ella?

-Para mí Carmen es una mujer con su parte de niña a flor de piel, simpática, bromista, juguetona, caprichosa, que a la vez posee un carácter fuerte, indomable, es apasionada y astuta, y eso la hace enigmática e irresistible. Es una mujer práctica y vitalista que vive la vida según sus códigos, sin doblegarse ante nadie, ni siquiera ante el destino. Vive el aquí y el ahora y dentro de su propia etnia gitana es diferente a los demás. Vive el amor no de una manera romántica, sino como enfatuamiento, y cuando esa llama se apaga no permanece en una relación que no la motive. Termina y se prepara a vivir lo siguiente sin acarrear con ella ningún equipaje emocional que la ate al pasado. Se sabe poseedora de encantos y talentos que usa para conseguir lo que quiere. Su carisma es tal que muy pocos se resisten a él. En ella se mezcla lo burdo y lo felino sin ser vulgar. También es amiga y compañera de los suyos. A mi me parece un personaje maravilloso, muy rico y que a la vez te presenta un reto actoral, no sólo psicológica y emocionalmente, sino físicamente.

-¿Cómo la concibe y cómo la aborda?

-De la manera más honesta que la puedo concebir, porque esta honestidad es la que hace que toque el corazón del público, que llegue a entender quién es esta mujer y qué es lo que la motiva a actuar como actúa. Me tengo que convertir en ella en el escenario. Ella puede ser calculadora pero creo que es más visceral que otra cosa. Una debe conseguir transmitir con la voz, con la mirada, con cada movimiento del cuerpo, cada contoneo de caderas, cada expresión. Todo habla en ella. Como buena gitana, lleva la música, el ritmo, el baile y el canto en su ser. Uno se tiene que preparar bien para poder mostrar todo esto de la manera más fehaciente y orgánica posible. ¡Adoro a este personaje!

--'Carmen y yo' es el título del concierto que va a presentar el próximo 13 de agosto en el II Tío Pepe Festival. ¿Qué programa ha preparado?

-La propuesta me vino dada por mi querido y admirado amigo Paco López, director maravilloso con el que he tenido la fortuna de trabajar en diversas ocasiones. Es un programa ecléctico, porque de alguna manera no sólo envuelve al personaje de Carmen sino que el programa también es autobiográfico y en él queremos compartir con el público no sólo a mi gitana favorita, sino otras obras que han sido importantes en mi vida por diferentes motivos. Es un programa muy ameno y en el que hay un poco de todo y es la primera vez que interpreto uno de estas características, además cuento con una compañía de lujo como el pianista Juan Antonio Álvarez Parejo, con el que siempre había querido trabajar, con mi querido Coro del Teatro Villamarta y la maravillosa bailaora Mercedes Ruiz.

--Quizás este espacio de las bodegas González Byass sea uno de los escenarios más peculiares en los que ha actuado. ¿Qué le parece estar aquí y su compañera de cartel?

-Sí, es uno de los espacios más peculiares en los que he actuado, pero la belleza de estas bodegas la hacen un marco inigualable. Soy fan de las bodegas desde hace muchos años. He de confesar que me gusta el buen vino. Me encanta que en esa capacidad de innovación por la que se caracterizan hayan optado por realizar un Festival de estas características, hermanando lírica y el flamenco. ¿No es mágico poder disfrutar de buena música y de un buen vino jerezano en un espacio tan hermoso? Espero que sea un Festival que siga creciendo, que llame a público de todas partes y se perpetúe en el tiempo. Y Estrella Morente me parece una de las artistas más sensibles y maravillosas que ha dado este país. Su carisma, su voz, su duende y su manera de decir embrujan a cuantos la escuchamos. Tengo una emoción grande de poderla ver actuar en vivo.

-Su relación con Jerez y con el Villamarta viene de largo. De hecho, usted es una gran aficionada al flamenco, incluso toca las castañuelas.

-Sí, mi relación con Jerez y el Teatro Villamarta tiene ya muchos años. Son como una gran familia para mí. Primero vine de visita a ver ópera y luego nuestra colaboración empezó más tarde con 'Rigoletto', continuó con 'Carmen' (la cual hemos paseado juntos por toda España) y con 'La italiana in Algeri'. Desde el primer momento el Teatro, la ciudad y su gente me abrazaron y me hicieron sentir como si estuviese en casa. Jerez puso su sello propio en la lírica estableciendo una de las temporadas de ópera más estables y de mayor prestigio de España. Y adoro el flamenco. No soy ninguna experta en el tema pero sí una gran amante. Este embrujo que produce en mí me llevó a tomar algunas clases y a aprender a tocar un poco los palillos.

-¿Cómo fue su acercamiento a la música y al canto? ¿Quiénes eran sus ídolos y qué es lo que más valoraba en ellos?

-Mi acercamiento a la música se produce en mi niñez, en casa, escuchando música mexicana y boleros. Más tarde vino el Conservatorio, donde mi madre me puso a estudiar solfeo y piano a los ocho años. Yo no cantaba en casa, sólo que mis compañeras del colegio me escuchaban y me hacían cantarles canciones de la época. Mis padres no tenían ni idea de esto. En la adolescencia pasé a formar parte de una coral femenina de voces blancas porque un día, al pasar por la sala de ensayo y escucharlas cantar espirituales negros, me quedé ensimismada y me dije que eso era lo que yo quería hacer. Mis cantantes de referencia en ese entonces eran el Trío Los Panchos, Javier Solís, Barbara Streisand y los Bee Gees... (ríe). El canto lírico llegó ya a los 20 años, cuando me fui de Canarias a Madrid a estudiar en la Escuela Oficial de Turismo, porque yo iba para guía turística, no para cantante. En mis primeros años de estudio mis cantantes de referencia fueron Teresa Berganza, Christa Ludwig y Plácido Domingo, por citar algunos.

-Y ahora que ha cantado con muchos de ellos, ¿qué mitos se le han caído y quiénes han reforzado su admiración?

-Los mitos que se me han caído no los voy a nombrar porque a veces admiras a alguien como artista y luego como ser humano quizás no se está a la altura de su arte. Con el tiempo se refuerza tu creencia de que la humildad es la gran aliada y que no hace falta usar la máscara de la soberbia y la petulancia para cubrir la inseguridad. Hay que abrazar la inseguridad y trabajarla de una manera más sana y efectiva. Casi todos los grandes con los que he trabajado son humildes y siempre hay un enriquecimiento cuando trabajas con grandes artistas. Hay muchas personas que me han impactado pero quizás uno de los que ha reforzado mi admiración a lo largo de los años por muchos motivos es Plácido Domingo. Su capacidad no tiene parangón y es un ser con una gran calidad humana.

-Habrá quien piense que en este trabajo todo es glamour y luces de candilejas. Pero, con toda seguridad, hay una parte humana que pocos conocen y que implica sacrificio y soledad.

-Sí, esa es la parte que menos conoce el público. La excelencia en cualquier cosa que decidas hacer en la vida conlleva un compromiso, y en el camino se sacrifican muchas cosas en pos de esa excelencia. También es una profesión muy itinerante y eso te lleva a estar lejos de tus afectos en muchas ocasiones. Uno tiene que aprender a ser el mejor amigo de uno mismo y a tomar la soledad como una aliada. La buena lectura, sobre todo la de autosuperación, fue siempre una fiel compañera que me levantaba en momentos de flaqueza. También herramientas como la meditación y el reiki han sido muy valiosas en mi vida. Mi marido, mi familia y mis amigos son mi cable a tierra.

--¿Qué proyectos tiene a la vista? ¿Cuándo volverá a las tablas del Villamarta?

-Tengo varios conciertos este otoño, el lanzamiento de mi nuevo disco, 'Ensueños', junto al pianista Rubén Fernández Aguirre; vuelta al Metropolitan con 'Rigoletto' en noviembre, 'Roberto Devereux' en Moscú con Mariella Devia, 'La Vida Breve' en Cincinati... Espero volver al Villamarta muy pronto. Adoro este teatro.

-Diga unas palabras de ánimo para las jóvenes promesas.

-Que esta carrera sea su gran pasión, sólo así tendrán la fuerza para enfrentar todo lo que conlleva. Que sean curiosos, que investiguen mucho y, sobre todo, que practiquen. Que acudan a todas las manifestaciones de arte que puedan. La tenacidad y la paciencia son las grandes aliadas . Que piensen en esta carrera a largo plazo para que sean cuidadosos en su elección de repertorio y tengan una carrera longeva. Muy importante no parar hasta conseguir un buen maestro con el que construyan una técnica sólida y saludable.

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