Cultura

"Los niños colaboran con mentes despiertas aún no domesticadas"

  • Emma Cohen presenta su obra teatral en formato libro 'Libéliula', la cual define como "una peripecia acuático-espacial", en el recinto de la Torre Guzmán de Conil

Emma Cohen es una conocida actriz de teatro, cine y televisión, que cultivó su faceta interpretativa sobre todo durante los años 70 y 80. Su matrimonio con el también actor, Fernando Fernán Gómez y su participación en Barrio Sésamo, bajo el disfraz de La Gallina Caponata, son algunas de sus facetas más destacadas, pero que no hacen justicia a una artista que ha recibido, en dos ocasiones, el premio TP de oro por sus interpretaciones y que, en las épocas más recientes, se ha dedicado a la escritura, fruto de lo cual presentará hoy en Conil su obra Libéliula.

La presentación tendrá lugar a las ocho de la tarde, en el recinto de la Torre Guzmán, donde la autora responderá a las preguntas de un grupo de niños de la zona que han leído su pieza teatral.

La protagonista del evento reconoce estar "encantada" con la iniciativa, no sólo por lo que le atañe personalmente sino también por acercar la cultura a una localidad eminentemente turística, con respecto a ello establece que además del mar, del sol, del disfrute, también puede haber actividades culturales paralelas, que, más allá de tostar la piel, "hagan bailar las neuronas".

Otro de los aspectos del evento que la satisface es la relación con los niños. En sí, ya lo hace redactar una obra que los contempla como receptores: "Es muy gratificante, es como más abierto todo porque los niños colaboran con mentes despiertas aún no domesticadas y que el sistema todavía no ha atrapado. Es muy cierto todo".

Su experiencia al trabajar con menores le viene de lejos ya que, como ella misma indica: "Hay que recordar mi pasado de Gallina, de Gallina Caponata, tiempo a... ".

Sin embargo, es importante destacar que no sólo los más pequeños de la casa componen el público al que va dirigido. Es la propia autora la que especifica que va destinado a todo aquel que albergue un corazón o espíritu de niño, es decir, "libre y aventurero".

El argumento del libro, nacido como obra teatral, se basa en el viaje de un pez volador, retenido por una nebulosa llamada rectángulo cuadrado, a la que tendrá que contar una serie de cuentos para conseguir entretenerla y escapar de ella. Durante su travesía por el espacio, que la llevará a hacer parada por la tierra, incluyendo la costa de Cádiz como inicio de la expedición terrenal, irá transformándose en diferentes personajes, como una sirena o una libélula, hasta llegar a convertirse en un ser humano.

Según define la propia autora: "Es una aventura cósmica, una peripecia acuático-espacial, con un acto, un prólogo y un epílogo".

Pero no es sólo eso, ya que Emma Cohen también es conocida por su implicación en temas comprometidos, hecho que destaca en las páginas de su narración. En concreto el cuidado del medio ambiente es la lección implícita al utilizar términos como "la era del petróleo" o "el hombre hidrocarburo" para situar a la protagonista en nuestro planeta. En este aspecto la artista perfila su creación con otros términos: "Es una crítica a como vivimos actualmente y a que deberíamos parar y adoptar otras medidas energéticas".

Algunos de sus personajes, como el caballero de los relojes blandos o el caballero de la triste figura se presentan así para ser reconocidos, más tarde, como personas reales, caso de Dalí, o figuras de ficción a modo de préstamo, caso de Don Quijote, respectivamente.

A diferencia de ello, todos los escenarios son reales. Emma Cohen garantiza: "No hay ningún invento en cuanto al mapa, tanto cósmico como marino".

La obra aporta un viaje para evolucionar y aprender, Conil ofrece el recinto y establece la cita donde descubrirla y Emma Cohen la oportunidad de disfrutarla.

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