Un 'murillo' vuelve a casa
'El Jubileo de la Porciúncula', cedido por el Museo de Colonia, formará parte de la "magna" exposición con la que el Bellas Artes se suma al Año Murillo
Con 24 obras del pintor en su colección, y la mayoría pertenecientes a su etapa de madurez, el Museo de Bellas Artes asumirá su parte de protagonismo en el Año Murillo, el programa de exposiciones y otras actividades complementarias que se desarrollará desde finales de 2017 y durante 2018. La iniciativa corresponde al Ayuntamiento, que aún no ha desvelado prácticamente nada sobre esa pretendida gran conmemoración del cuarto centenario del nacimiento del pintor sevillano (el 31 de diciembre de 1617); pero, por la envergadura deseada para el proyecto, buscará la colaboración activa tanto de la Junta de Andalucía como del Gobierno central.
Y al menos la Junta, afirmó ayer su consejera de Cultura, está "perfectamente preparada", además de dispuesta a "arrimar el hombro en todo momento", para conseguir que el Año Murillo sea "excepcional" y tenga "el esplendor que merece". Quizá en respuesta a las críticas que ha expresado el PP en torno a la gestión de este proyecto, planteado por vez primera por el anterior gobierno municipal, Rosa Aguilar se refirió a "los agoreros" antes de lanzar un "mensaje de seguridad". "Cuando llegue 2017 vamos a estar a la altura de las circunstancias", añadió.
El Bellas Artes quiere ser, de nuevo en palabras de la consejera, "el corazón del Año Murillo". Lo cual se concretará en una "magna y excepcional" exposición de momento sin fecha precisa (casi con toda seguridad su inauguración llegará a finales de 2017), y para la que está confirmada ya la presencia de uno de sus principales atractivos. Se trata de El Jubileo de la Porciúncula, un cuadro de grandes dimensiones que desde el siglo XIX se encuentra fuera de España, actualmente en el Museo Wallraf-Richartz de la ciudad alemena de Colonia. "En unos meses", dijo sin precisar más la directora de la pinacoteca, Valme Muñoz, el lienzo llegará a Sevilla para ser restaurado en el taller del Bellas Artes y después formar parte de esa gran muestra sobre Murillo.
El regreso por unos meses de El Jubileo de la Porciúncula supone "un hecho histórico, también por su componente emocional", añadió Muñoz. Como muchos otros del maestro barroco, este lienzo está relacionado con la invasión napoleónica y el posterior expolio del patrimonio artístico que sufrió Sevilla. El cuadro presidía el retablo del Convento de los Capuchinos y sólo después de su sustracción se colocó en su lugar la Inmaculada que se conoce como La Colosal o La Grande, del mismo pintor. Ese conjunto iconográfico -compuesto originariamente por 20 pinturas de las que el Bellas Artes posee 16, a las cuales se sumará este Jubileo cedido por el Museo de Colonia- tendrá un papel importante en esa exposición.
En el marco de esa misma muestra, el Bellas Artes acometerá además la restauración integral de siete cuadros de Murillo: tres tablas grandes del antiguo convento de San Agustín; un cuadro de Santo Tomás de Villanueva; un San Antonio de Padua y un San Félix (este último también del retablo de Capuchinos), y la llamada Virgen de la servilleta. Otras 17 obras del pintor sevillano serán intervenidas en alguna medida para garantizar su conservación. La primera de las intervenciones, presentadas ayer en el propio taller de la pinacoteca, se realizará sobre el lienzo de la Inmaculada Concepción conocida como La Niña, una de las más populares versiones de la virgen que realizó el artista.
"Muchos otros préstamos y colaboraciones" contribuirán a esa futura exposición que se plantea como uno de los reclamos centrales del Año Murillo. Pero antes de que llegue se sucederán otras a modo de itinerario lógico hasta desembocar en ella. Entre ellas estarán, como adelantó la propia directora de la pinacoteca, una sobre Pacheco y otra sobre Juan del Castillo, maestro de Murillo.
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