El misterio de los peces de hierro encontrados en la Bahía
Las criaturas enviadas al mar por Isaías 'El Chapa' reaparecen años después. Este es un montaje multidisciplinar que se concibe en El Puerto.
A Isaías le llamaron siempre El Chapas, un currelante de la recogida de chatarra y quincalla con las que llegaba a imaginar sorprendentes formas y que conseguía, como privada obra de parte, por su forzada pericia en el forjado. El Chapas siempre había deseado ser marinero, empeño al que tenía que renuncia. Rebuscaba por los horizontes para embarcarse si fuera con el pensamiento en uno de sus pesqueros que se adentraban por las aguas. El sueño por ser pescador, por sentirse realmente libre abrigado por el mar, lejos de todo. De ahí que con la ferralla que encontraba, con chapas, alambre, arandelas, formara peces, criaturas imposibles para él, y que iba acopiando en el almacén.
El padre de Isaías nunca quiso ver a su hijo en un barco y temeroso de que la vocación pudiera más que con sus obligaciones, le rompía los sueños enviando aquellos peces de metal al fondo de la Bahía. Fueron años de porfía paterna, centenares de esqueletos marinos que acabaron más allá de la orilla, sepultados por el agua y el olvido.
Al cabo de los años esos mismos peces que labraba con tesón imaginativo el bueno de El Chapas, peces de hierros retorcidos con el naranja intenso del óxido, han ido apareciendo traídos por las olas. En las arenas se han encontrado algunos de esos pescados del arte, anudados a las algas y a los escaramujos, refugiados en el salitre, que evocan las manos de quienes le dieron una vida imaginada. El propio Isaías, sabedor de corrientes y de los recodos de las piedras, fue pescando durante su vejez, lejana la sombra de su padre, algunas de esas criaturas que se guardó la Bahía para sí misma.
Esta es la historia que está detrás del último montaje del escultor y diseñador extremeño Alfonso Doncel, radicado en El Puerto de Santa María, que con las emociones de El Chapas, un ejemplo de personas que vivieron una existencia suplantada, ha erigido una creación multimedia denominada Still Waters (Aguas tranquilas). Desde esas aguas tranquilas, las que se recuestan en su taller desde donde se otean los antiguos Pozos Dulces del Guadalete, ha surgido el centenar de peces de metal de una exposición que verá la luz a principios de año. Unas esculturas expuestas en un escenario de telas, luces y efectos de sonido que se acompaña de diez obras murales y diez fotografías que envolverán también números de danza y música en directo en los recintos donde se exponga este 'legado' de El Chapas.
"Toda esta obra habla en realidad de lo que soñamos ser y nunca fuimos. De las vidas transcurridas en vano y del tiempo perdido, o empleado, en lo que no pertenece a nuestra identidad", explica Doncel, al frente de su estudio Q+i+D (art, investigation and development) de El Puerto. El extremeño defiende que "de las aguas tranquilas brotan las ideas claras", la esencia de este montaje multidisciplinar ene que también están implicados el creador digital Luis Tano, la historiadora Rosa María Perales Piqueres, el interiorista Luis Manuel López, la cantante Raquel Sandes y la compositora Diana Vara Robledo, todos ellos extremeños, y el fundador de la compañía Efesto Theathron, Sergio Suárez, profesor de danza aérea.
Doncel ha reunido todo este equipo, nacido casi todos ellos tierra adentro, para reflexionar sobre los mundos imaginarios desde el mar. El artista pacense tiene casi culminado este proyecto que forma parte de la agenda cultural de la provincia de los meses venideros. El ahora vecino de El Puerto, donde trabaja en su taller de la calle Espíritu Santo, ha expuesto en 18 ocasiones en montajes como Náufragos (un ensayo monumental sobre el fracaso) o Refugios (sobre las huidas del hombre). Obras que se han visto en distintas localidades españolas y en Portugal También ha intervenido en otras propuestas colectivas, más de un treintena de oportunidades. Tras años de experimentación, de aplicaciones heterodoxas, Still Waters (Aguas tranquilas) es para Alfonso Doncel un nuevo desafío de lo material engarzando disciplinas artísticas.
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