Cultura

Un mecenas para un sueño

  • El Obispado encarga un informe técnico para hacer un 'lavado de cara' a La Virgen Niña de Zurbarán que se encuentra en la Catedral; un amante del arte muestra interés por sufragar los gastos de la intervención

Y a aquel pobre hombre se le ocurrió decir que el cuadro de La Virgen Niña dormida, que está en la Catedral, era de Zurbarán. Poco más que se rieron de él, carcajadas que aquellos ignorantes se tuvieron que tragar cuando un estudio tras otro daba la razón al intrépido. Una obra de 1639 que llegó a la Colegial por orden del testamento de Catalina de Zurita Riquelme, fallecida en 1722. Ella quiso que la obra estuviera en el mismo lugar que fuera enterrada, la Colegial, pero al estar en obras, fue trasladada a San Dionisio, al igual que el cuadro. Una vez acabada la primera fase de las intervenciones, "se transfirió el cuerpo y el cuadro de La Virgen Niña dormida", allá por 1756. Después de muchos años colgado en una pared perdida del monumento, se colocó en la sacristía mayor, debajo de la tabla de la Virgen de Guía. Incluso en 1964 se editó un libro en Sevilla con obras de Zurbarán que incluía esta pieza.

La historiadora Aurelia María Romero Coloma asegura que "La Virgen Niña dormida es la obra magna pictórica más importante existente en el Tesoro de la Catedral". Según fuentes solventes cercanas a la Colegial, igual pensó un mecenas francés que visitó el templo hace unas semanas y quedó prendado de la obra. Tanto es así, que se ofreció a pagar una restauración o más bien 'lavado de cara' del cuadro. "Un hombre muy religioso y tradicional, que de hecho ya ha realizado otras 'obras' en la Catedral de Sevilla", cuenta el actual deán, Antonio López.

Y aunque desde el Obispado no se confirma que exista esta persona, sí se asegura que se está buscando un 'patrocinador' para esta intervención, y de hecho se ha encargado a la empresa Ressur dicha 'restauración'. "Lo primero que hemos hecho es un informe técnico de la pieza y ahora estamos a la espera de los pertinentes permisos de las administraciones, como es lógico. La idea es empezar en cuanto tengamos dichas licencias, y a partir de entonces, tardaremos dos meses en hacer el trabajo", cuenta uno de los directores técnicos de la empresa, Francisco Bazán, que asegura que es "un orgullo poder trabajar con este patrimonio, sobre todo, en un monumento que es Bien de Interés Cultural (BIC)".

"Si cualquier proceso de conservación y restauración debe ser exigente, lo debe ser aún más en este caso por la obra tan significativa que se pretende tratar. La intervención ofrece la oportunidad única no sólo de examinar detenidamente la obra, sino que exige y obliga a la realización de análisis instrumentales como apoyo a la restauración. El estudio de materiales de la obra tendrá como objetivo conocer la composición de los materiales originales de la pintura, así como su distribución en los diferentes estratos. La información que se obtenga servirá de base para comprender la técnica pictórica empleada por el artista, la evolución y comportamiento de los materiales, el origen y desarrollo de las patologías, aportando la suficiente documentación complementaria de gran utilidad para acercarnos al proceso creativo de Zurbarán", apuntan desde Ressur.

El informe técnico de la empresa desvela que el reverso del cuadro presenta polvo depositado y cierta suciedad que favorece la aceleración de la degradación, absorbe humedad y es terreno propicio para el desarrollo biológico. Se observan acumulaciones y manchas de barniz alterado aplicado selectivamente que son especialmente visibles en las luces y rostro de la Virgen. De igual modo que el bastidor, el marco también presenta ataque biológico ocasionados por insectos xilófagos, que en zonas puntuales han provocado daños con pérdida de materia afectando al núcleo de la madera. La superficie de la obra es muy irregular estando afectados tanto el estrato de preparación subyacente como la película pictórica. Ambas capas presentan un cuarteado en profundidad en forma de cazoletas. Por su tipología cabe deducir, que los problemas que afectaban al estrato pictórico no fueron subsanados durante el proceso de forrado. Igualmente, es evidente que también han influido la situación medioambiental del interior de la Catedral y las condiciones de almacenaje.

La Virgen Niña es representada con gran simplicidad, dormida en una pausa de la oración, con el libro de oraciones en la mano. Sobre una mesita, tres flores con clara significación simbólica: la rosa (el amor), una azucena (la pureza) y el clavel (la fidelidad). Aunque según el exdeán de la Catedral, José Luis Repetto Betes, la virgen no está dormida, está meditando. La crítica tradicional, según afirma un estudio de Romero Coloma sobre la obra, publicado en el Boletín Camón Aznar, siempre se ha referido a este lienzo titulándolo La Virgen Niña dormida. Sin embargo Repetto dice que la Virgen no está dormida sino meditando, por lo que Repetto rebate la tesis que, desde antiguo, se mantenía. Para aseverar esto expresa que la Virgen está representada como una niña de unos doce años y tiene en su mano un libro, que sostiene en su regazo y en el que ha metido un dedito. Afirma Betes que si estuviera dormida lo habría dejado caer. Los ojos los tiene entornados, no cerrados como cuando se duerme, y la cabeza se sostiene de forma voluntaria sobre la otra mano, que se apoya en la silleta de la madre de la Niña, ausente del cuadro. Hay que recordar que existe otra versión fiel de Zurbarán del mismo tema conservada en la Colección de Arte del Grupo Santander

Hay numerosas anécdotas en torno al cuadro, como aquella que cuentan que dos turistas fueron pillados in fraganti con el cuadro en sus manos, en plena observación de la obra, "sin mucha intención de llevárselo sólo de comprobar que era de Zurbarán", relatan algunas fuentes. Desde ese momento, el Obispado decidió dotar de las máximas medidas de seguridad a la obra, a mitad de los 70, y se creó el Tesoro de la Catedral, abierto al público. Un policía y un guardia civil recomendaron entonces a los responsables del templo no tener abierto el Tesoro, y es que "la ignorancia es la mejor custodia de las obras de arte", aseguraron. Y así sigue, cerrado, aunque a la vista está exponerlo próximamente en el propio monumento de forma permanente.

Mientras algunos técnicos aseguran que al cuadro le hace falta 'un lavado de cara', otras personas aseguran que ya en 1964 el Museo del Prado le hizo un "arreglo magnífico". Una obra que ha viajado a exposiciones en Bélgica, Francia, EEUU, Sevilla, Madrid, Barcelona..., pero que sin embargo tiene su casa en Jerez, donde se le debe seguir mimando, como haría una madre, con su niña.

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