1934Chasco mayúsculo en un ultramarinos de la calle Veedor
Hace 75 años
Un caso curioso, no desprovisto de gracia, ocurrió ayer por la tarde en un ultramarinos de la calle Veedor. Unos vecinos notaron que las puertas del establecimiento, que estaba cerrado, se movían desde el interior, como si alguien pretendiera salir. La imaginación popular comenzó a creer que había ladrones en el ultramarinos y medio barrio se dio cita en la calle para sorprender a los ladrones. Unos daban voces y otros avisaban al dueño. Llegaron los guardias municipales y la expectación subía de tono. Como el dueño no daba señales de vida, los guardias, pistolas en mano, decidieron abrir las puertas para coger a los ladrones. Dicho y hecho. Tiraron las puertas, penetraron en el ultramarino y allí no había más que dos gatos asustados. Chasco de los que hacen época, indignación y abundantes risas.
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