Cultura

17 kilómetros de historia

  • Cerca de dos mil metros de estanterías aglutinan los 105 mil documentos del Archivo Histórico Provincial, que ayer inauguró una representativa exposición

En un precioso palacete del siglo XVII de la calle Cristóbal Colón. El de la fachada flanqueada por impresionantes columnas salomónicas que abren paso al Archivo Histórico Provincial, ubicado en la Casa de las Cadenas, se acaba de inaugurar una llamativa exposición. Una muestra compuesta por 32 documentos que, con motivo del Día Mundial del Archivo, se exhibirá de la mano de la Consejería de Cultura, hasta finales de la semana próxima, como reclamo de las múltiples posibilidades de investigación que atesora este servicio público y gratuito.

En este corto pero curioso recorrido entre vitrinas de cristal pueden observarse sorprendentes legajos, entre los que figuran el acta notarial del testamento del brigadier Alcalá Galiano, que ante el temor que sentía otorgó desde el navío Bahama pocas horas antes de perder la vida en la batalla de Trafalgar; el folleto de la comparsa Los Beduinos de Paco Alba presentado en 1966 para pasar la censura o uno de los primeros testigos del gran contrabando existente ya en Cádiz desde el siglo XVIII, a modo del dibujo de un barril de vino relleno de tabaco.

Manuel Ravina, director del Archivo, fue el encargado de guiar esta visita ante los medios. Un cicerone cuyas explicaciones dieron fe de la pasión que promulga por su labor de archivero. De su mano se vislumbraron los contenidos de los diversos originales exhibidos, entre los que señaló, a modo de curiosidad, el testamento de Fermín Salvochea, el expediente de enseñanza secundaria de Manuel de Falla, el del primer automóvil matriculado en Cádiz en 1901 o los planos del Balneario de la Palma.

Una pequeña pero minuciosa selección de entre los 105 mil documentos de diversa índole compilados en los 137 archivos que se reparten en 17 kilómetros de estanterías. O lo que es lo mismo, parte de la historia de Cádiz repartida en los sofisticados compactos que, almacenados bajo excelentes condiciones de seguridad y climatización, aguardan la llegada de su público.

Pero sólo unos pocos -trabajadores de esta institución- pueden acceder a estos depósitos ubicados en las dos torres que coronan este edificio reconstruido en 1979 por el Ministerio de Cultura.

Un aprovechado espacio capaz de absorber una tonelada y media de peso por metro cuadrado, en el que ayer se adentró Manuel Ravina para mostrar el funcionamiento del mismo. "Todo está preparado para la lucha contra el fuego, la humedad y los ladrones", señalaba el director del Archivo Histórico Provincial. Tanto es así que acaba de instalarse un potente sistema contra incendios que ha supuesto una inversión de más de 80 millones, que se suma a las cámaras de seguridad del recinto.

Aparte del férreo sistema defensivo de sendas torres, el proceso interno de trabajo se antoja de lo más eficiente. "La cuestión es que cuando un investigador solicite un legajo, el ordenanza no tarde más de 2 ó 3 minutos en servirlo". Todo un récord auspiciado por los "dos metros quince de altura que tienen los compactos o estanterías, para alcanzar fácilmente al documento", añadió antes de cuestionar a los asistentes.

Una vez localizado, el técnico hace entrega en la sala de investigadores, donde, "como en el menú de un restaurante", puede apreciarse el inventario de todos los trabajos que desde aquí se realizan. "El usuario puede acceder a todos los documentos gratuitamente, sólo tienen que rellenar una ficha para identificarse", explica Ravina. Y es que, a diferencia de la biblioteca, "cada uno de los documentos del archivo es único, si desaparece, lo hace para siempre", comenta.

El archivero apuntó que es doble la finalidad del archivo. Por una parte, "apoyar a las administraciones que los generan y, por otra, a los investigadores", principales demandantes de este legado.

También dijo que entre los próximos retos está la digitalización, lo que, evidentemente, transformará el sistema de rastreo del usuario. De momento, ya se ha aplicado este proceso a buena parte de los expedientes del Penal de El Puerto de Santa María y, en un futuro próximo, se procederá a los protocolos notariales.

Mientras, la Casa de las Cadenas sigue ofreciendo, desde sus kilométricas estanterías, parte importante de la historia de la ciudad.

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