Sharon Fridman. Coreógrafo

"Antes que hablando, yo veo a las personas moviéndose"

  • La compañía del artista israelí abre esta noche Cádiz en Danza en el Teatro Falla con su espectáculo Free Fall.

La compañía del coreógrafo israelí Sharon Fridman inaugura esta noche la XIV edición de Cádiz en Danza con la obra Free Fall (Caída libre), el mejor espectáculo de danza a juicio de los últimos Premios Max, una metáfora sobre las continuas y temibles caídas de los seres humanos y su insistencia y capacidad para volver a levantarse aún a riesgo de caer otra vez. En la obra, que será esta noche a las nueve en el Falla, participan voluntarios gaditanos que han ensayado con la compañía durante cuatro días.

-¿Cuál es la propuesta con la que abre Cádiz en Danza, qué es Free Fall (Caída libre)?

-Es una obra que quiere construir un tipo de utopía, un tipo de sociedad que existe para crear una red que podría aceptar la caída del individuo. Es una sociedad que está conectada y así busca otras formas de existir estando conectados, con la caída como un elemento al que todos tenemos miedo, todos tenemos miedo de caernos. Trato de investigar qué más hay dentro de esta caída, encontramos la necesidad de suspender la caída, donde encontramos el rebote que puede dar una caída, el rebote y por eso el vuelo que puede traer. Investigo qué es la caída y todo mi lenguaje escénico está basado en la caída y todas sus versiones y posibilidades, no hay ningún movimiento que venga de otro sitio. Y a nivel dramatúrgico, también quiere formar una red para que esta caída del individuo sea una cosa positiva.

-Caerse parece inevitable para el ser humano, igual que levantarse, pero ¿quién nos sostiene, es necesario tener a otra persona al lado siempre?

-Pues no siempre es tener a otra persona al lado, pero sí pienso que es tener la conciencia y el entendimiento entre la gente. No hace falta tocar, pero sí tener un cierto entendimiento, que la persona, el individuo, no esté siempre preocupado por la imagen. Nosotros como sociedad podemos vivir con libertad, pero dejando la libertad del individuo que puede ser muy diferente de lo mío. En ese sentido, yo digo que la sociedad es una utopía.

-¿Es contestatario este espectáculo?

-¿Qué es contestatario?

-¿Se trata de un espectáculo protesta, crítico, alguien que se levanta contra una sociedad que no le gusta?

-Pues mira, no es el sentido. Me parece que la pieza está muy inspirada en raíces que ya existen en nuestra sociedad, yo solamente voy llevándoles más allá. Pero no es una fantasía, es una pura realidad. También Caída libre quiere cuestionar a nivel físico si el mundo puede existir en más maneras, por ejemplo creando unos paisajes humanos, creando una isla y dejando a una persona andar encima de esta isla. O investigar qué posibilidades tiene el cuerpo cuando está conectado, simplemente investiga más las posibilidades que tenemos. ¿Crítica? No... en toda esta historia hay algo que dice que tenemos todavía un camino bastante amplio para hacer, para convertir esta sociedad y que soporte al diferente. Escuchamos todos los días en los medios que ocurren cosas. Y yo, como israelí, me gustaría mucho sujetar la caída libre del palestino; es muy fuerte lo que digo, pero me gustaría poder hacerlo, y también me gustaría que él fuera mi red. Pues sí, sí que tiene un mensaje... el espectáculo no nace de la crítica, pero es verdad que aparece la visión de la vida y de lo que ocurre.

-¿Qué ha supuesto el Premio Max que acaban de recibir?

-Fue, primero, una sorpresa para mí, estando al lado de coreógrafos muy conocidos no pensé que me iba a hacer con este premio, y lo agradezco mucho. Para mí es mucho, porque uno desarrolla su lenguaje y puede que no siempre tenga la confianza de que llegue a tocar al espectador y que el espectador pueda leer el mensaje. Para mí, Caída libre es un lenguaje nuevo en España, contemporáneo, algo bastante desconocido, poco desarrollado, y si llega este premio, para mí es mucho esta confirmación.

-¿Cree que el lenguaje de la danza es comprensible por todos o se necesita una sensibilidad especial?

-Es justo la sensibilidad que tiene el ser humano en la calle, aprender que hay otros individuos con otras maneras, con otras posibilidades. El mismo peso me parece que tiene un suceso que ocurre enfrente con los ojos que lo ven, es decir, tú decides esto, el espectador mismo puede decir hasta dónde quiere ir con lo que ve. Lo que ve es justo lo que ve, y dentro de eso hay mucha profundidad que depende de hasta dónde tú quieras mirar. Para mí, el movimiento es básico en las personas. Para mí, antes de escuchar a las personas hablando, yo las veo moviéndose. Yo entiendo quién es la persona al verla moverse, hablando me lía a veces. Cuando un hombre se mueve y mira, ahí en los ojos, entiendo quién es esa persona. Para mí, la danza es un lenguaje para leer, es un territorio para ver, y me parece que es uno de los lugares más abiertos, que justo deja un espacio para que el espectador pueda encontrar el significado, no lo impide, no hay palabras, es todo la pasión del intérprete.

-¿Cómo ha sido el trabajo con los voluntarios gaditanos, qué perfil han tenido?

-En principio, nosotros invitamos a gente que tiene la pasión de moverse, no buscamos bailarines. Hemos estado trabajando intensivamente cuatro días, construyendo el espectáculo. En Cádiz es un grupo muy variado, de gente muy joven de 16 años o gente mayor con cincuenta y pico, hombres y mujeres, de todas las edades, sin perfil de bailarín, están todos guapos e inspirados.

-¿Qué aportarán al espectáculo?

-Ellos son casi la naturaleza humana, este coro son los paisajes humanos, que inspiran mucho de naturaleza en el escenario, y para mí son como los seis de la compañía que bailan, todos son uno. Han trabajado muy bien, increíble, estoy muy contento con esta gente, con este lugar. Tengo varias participaciones en este festival, estuve en 2005 en el Falla con Mayumaná... me encanta Cádiz.

-Los españoles parece que no estamos muy contentos con nuestro país, y menos en el tema cultural, con la polémica del IVA y otras cosas. Usted que se afincó aquí hace ya una década, ¿cómo se ve España desde dentro?

-Uf... Aquí entramos... Cuando llegué, supe que había que estudiar la cultura española, estudiar de dónde viene, y empecé a leer un libro, que recomiendo a quien le apetezca, que se llama El baile de Sonia, que cuenta la guerra civil en España, además empecé a viajar, conocer lugares y flipé, empecé a entender cosas sobre España y sobre la gente, y sobre la cultura. Y no me refiero al 21% de IVA, que espero que cambie y baje porque hace más difícil el acceso a la cultura, porque con ella tenemos que dar fuerza al público, tenemos casi que regalarla porque es la vitalidad, es importantísimo para que la gente esté contenta en su país, es una ventaja, pero si cuesta, la gente tendrá más dificultad, puede olvidar lo que es el teatro y es una cadena incorrecta. No me siento cómodo con este tema, y tampoco soy político, pero espero que esta situación cambiará. Pero aparte de esto, hay que destacar el flamenco, un baile muy conocido que de alguna manera tiene mucha plataforma, y mucha más conciencia del público. La danza contemporánea en España empezó muy tarde. Yo vengo de Israel, que se creó en el 48 y directamente empezó la danza contemporánea, no hay tantas referencias clásicas, allí la gente tiene metida en su sangre la danza contemporánea. Aquí, está muy escondida, todo el desarrollo es obviamente más lento. Hay programadores que me dicen que no llevan danza contemporánea a su pueblo porque no la entienden: me dicen eso y me matan. La gente tiene esa visión equivocada, es gente que no recibieron esa educación, y lo entiendo, pero lo que vendrá después es otra cosa. Es un proceso de años, España está más atrasada en este sentido. Y con acciones como éstas, de Cádiz en Danza, un festival de danza contemporánea, así se irá enraizando.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios