sector editorial

Sólo dos librerías gaditanas mantienen la venta on line

  • La Luna Nueva, en Jerez, y Bahía de Letras, en Los Barrios, conservan el servicio web 

  • El sector da por hecho que no podrá recuperar sin ayudas económicas a nivel estatal

Vista interior de Las Libreras, en la gaditana plaza Bécquer. Vista interior de Las Libreras, en la gaditana plaza Bécquer.

Vista interior de Las Libreras, en la gaditana plaza Bécquer. / Lourdes de Vicente

Todo cambia rápido. Hace tan sólo una semana, José Moreno, de La Cápsula, se debatía entre seguir abierto o no. El sábado por la mañana, antes de que se decretara el estado de alarma, ya había decidido cerrar. La tónica general en las librerías gaditanas ha sido permanecer abiertas el máximo tiempo posible –a diferencia de Alemania, los libros no han sido considerados “bienes de primera necesidad”–. Incluso hubo quien, en los días previos al encierro, notó un aumento de ventas:menos gente pero más facturación, porque había quien compraba libros para la cuarentena o material para los niños.

El paso de los días ha ido dejando de lado opciones como el reparto de encargos puerta a puerta, que llegaron a plantearse en Las Libreras. Sólo queda la compra online pero aquí viene de nuevo otro escollo:sólo una minoría de librerías gaditanas tiene esa opción en la provincia.

“Para una librería –dice Pepe Jaime, de Quorum– es vital hacer caja todos los días. Con la puerta cerrada, no hay nada que hacer”. Quorum es una de las pocas librerías gaditanas que mantiene un catálogo web pero, aun así, se ha visto obligada a anular esta opción:“El programador ha cerrado, así que no podemos seguir manteniendo bien la página, hay varias distribuidoras que han dejado de trabajar... Alguna editorial sí que propone hacer el reparto a nuestro cargo repartiendo gastos, pero demasiada complicación”.

Quienes sí mantienen el servicio de venta online son las librerías La Luna Nueva, en Jerez, y Bahía de Letras, en Los Barrios: “Al principio, mantuvimos el servicio de cercanía –comenta Nati, desde Jerez–. Pero ahora sólo damos salida a través de mensajería. Sobre todo, temarios para oposiciones y cosas así”. En Bahía de Letras, “de momento”, el servicio online no se ve afectado:“Los libros salen directamente de los almacenes del proveedor. Aunque claro, ahora mismo la única opción que tiene el cliente es el envío a domicilio, no recogerlo en librería”.

La cadena de montaje del sector de libro ha sobrevivido a duras penas casi a una década de colapso: competencia desleal, grandes cadenas, cambio de hábitos. Y pequeños sellos y pequeñas librerías, que de alguna manera funcionan por alianza, son los sectores más afectados:“Y las librerías somos el último eslabón de la cadena”, comenta Nati.

Desde CEGAL, apuntan que el 70% del sector del libro español está formado por pequeñas y medianas empresas y que se acabó el tirar de ingenio. Que esto sólo se va a solucionar con liquidez. Pasta. La paralización de la actividad –estiman– podría reducir en un tercio la facturación en el sector, unos mil millones de euros. Desde la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, se proponen medidas para la vuelta a la normalidad, como un Plan de compra para las bibliotecas a través del sistema librero en todo el territorio o la puesta en marcha de “bonolibros”.

Los libreros gaditanos comparan la proyección de volver a subir la baraja, tal vez dentro de dos meses, con volver al escenario en el que ha caído una bomba:“ El estado en el que quedan las librerías es extremadamente delicado, puesto que las facturas y alquileres no se paran pero las ventas desde el pasado domingo son 0 –comentan desde la Bahía de Letras–. El aplazamiento de pagos es el mal menor, pero solo retrasa el problema. Las ventas que se pierden durante el cierre no se recuperaran.El Ministerio de Cultura debe ser consciente de lo importante que somos las librerías en un país: hay que plantear ayudas económicas para paliar las perdidas”.

“Va a ser una situación de economía de guerra, y el sector va a tener un problema gordísimo, que no se va a arreglar a no ser que haya inyección e implicación estatal”, indica Pepe Jaime. 

“Lo peor es la incertidumbre, vivir con miedo. ¿Cómo resolver el tema de los proveedores? ¿El seguro? ¿Los pedidos? –se pregunta Nati–. Tenemos a cuatro trabajadores. Será como empezar de cero, como hace 30 años, pero tenemos 30 años más. Han de poner en marcha ayudas muy serias, que afecten a la gestión de empresa”.

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