Arte
El cartapacio de Antonio Raphael Mengs
Hace 25 años
Un toro negro, de Sayalero y Bandrés, de nombre Avispado acabó ayer tarde en Pozoblanco con la vida del torero gaditano Francisco Rivera Paquirri.
A su primer enemigo le había cortado una oreja. Cuando se disponía a llevar al caballo a su segundo toro, éste le enganchó por el muslo derecho manteniéndolo en el aire durante algunos segundos, cortándole la femoral y la safena. Una cogida de muerte. "Atadme algo, que me desangro", gritó a su cuadrilla. Uno de los peones le rodeó el muslo con su corbatín. Ya en la enfermería, Paquirri le dijo al médico: "Tranquilo, doctor, tranquilo. Tengo dos trayectorias. Haga lo que crea necesario. Estoy en sus manos". Eran sus últimas palabras.
El médico de la plaza, al reconocer al herido, ordenó su traslado inmediato en una ambulancia a Córdoba. Por el camino, fallecía Paquirri. Eran las diez menos veinte de la noche
Francisco Rivera tenía 36 años y había nacido en Zahara de los Atunes. Su familia ha ordenado que el cadáver del torero sea trasladado a Sevilla, aunque se desconoce si será allí enterrado o en Barbate.
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