La abuela ya tiene casa

noche de los museos Apertura del teatro de la calle San Miguel

El Teatro Cómico de Títeres La Tía Norica, cuya programación comenzará en otoño, abre sus puertas tras seis años de obras y ocho millones de euros de inversión total

Los títeres de La Tía Norica bailan al son de 'Los duros antiguos' sobre el escenario del nuevo teatro de la calle San Miguel.
Los títeres de La Tía Norica bailan al son de 'Los duros antiguos' sobre el escenario del nuevo teatro de la calle San Miguel.
José Antonio López / Cádiz

23 de junio 2012 - 05:00

Quién le iba a decir a la Tía Norica que sería en tiempos de crisis cuando iba a tener casa fija. Después de años y años de alquileres provisionales y continuas mudanzas, como si los malditos asustaviejas aúnla amenazaran, la abuela de Cádiz ha encontrado acomodo para siempre. La Tía Norica, que hunde sus raíces en una compañía de casi dos siglos de existencia, perdió anoche su inestable condición de nómada para asentarse en el marco de un teatro nominado en exclusiva para ella. Y paradojas del destino: ella, la abuela más abuela de Cádiz, la más anciana, dormirá desde ahora sobre el asentamiento urbano fenicio más antiguo encontrado hasta ahora en la capital. Años de historia sobre más años de historia. La Tía Norica y el fenicio Valentín, ilustres vecinos.

El Teatro Cómico de Títeres Tía Norica vivió ayer su día inaugural, dentro de la programación de la Noche de los Museos, con una jornada de puertas abiertas que tendrá su continuidad la próxima semana con un calendario de visitas guiadas. Tras el preceptivo corte de cinta, realizado por la alcaldesa Teófila Martínez, el primer grupo de ciudadanos que accedió al nuevo teatro pudo disfrutar de un sencillo pero emotivo concierto a cargo de la orquesta de pulso y púa A Tempo, dirigida por Eduardo Bablé, también miembro de la compañía de títeres, que interpretó la banda sonora de El mago de Oz -en homenaje al último uso, el cinematográfico, que tuvo el transformado equipamiento-; la Marcha fúnebre para una marioneta, del compositor francés Charles Gounod, y el tanguillo de Los duros antiguos, del Tío de la Tiza, con cuya música algunos de los muñecos que se encontraban sobre el escenario, encabezados por La Tía Norica y por su incombustible nieto Batillo, se arrancaron a bailar al compás de los hilos que movían sus manipuladores, en una escena que levantó al público de sus asientos y provocó la primera gran ovación del nuevo teatro.

Un teatro -con capacidad para 342 personas, entre los 214 asientos del patio de butacas y los 128 del anfiteatro- que la alcaldesa presentó ayer en sociedad como "un empeño de toda la ciudad". Teófila recordó los inicios de las obras, allá por 2006, en el entonces solar del Cómico, y el frenazo provocado por los esperados hallazgos arqueológicos, primero romanos y después fenicios, cuya creciente importancia fue haciendo cambiar el proyecto inicial y también el presupuesto previsto en un principio. En total, el Teatro Cómico de Títeres La Tía Norica ha supuesto una inversión de algo más de ocho millones de euros, de los que casi dos millones se destinaron a los trabajos arqueológicos. Los dineros del Fondo Europeo de Desarrollo (FEDER) integrado en el Proyecto Cultur-Cad resultaron al final fundamentales para la culminación del proyecto, al que ahora resta aún la apertura al público de los restos arqueológicos, algunos de los cuales son visibles a través de amplias cristaleras desde las escaleras del propio teatro.

Y también falta conocer aún con exactitud la programación del teatro, tanto la estable de títeres como la de otros espectáculos que pudiera acoger. Habrá que esperar a que pase el verano, según explicó ayer la propia alcaldesa, para conocer los detalles de una programación que tiene todos los visos de arrancar en otoño dentro de la próxima edición del Festival Iberoamericano de Teatro (FIT). El nuevo equipamiento cultural está llamado completar la oferta escenográfica de la ciudad, limitada ahora al Falla, la sala Central Lechera o parte del Baluarte de la Candelaria.

Pero por encima de todo, el proyecto original surgió, y conviene no olvidarlo, con la intención de acoger de manera estable y permanente a la compañía que dirige Pepe Bablé, La Tía Norica, la abuela que ya tiene casa.

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