Richard Hamilton. Factor absoluto de una estética con vocación universal
La semana pasada nos encontramos con la desagradable noticia de la muerte de Richard Hamilton, uno de los verdaderos padres del pop art y auténtico factor de una realidad artística que tuvo sus máximas consideraciones estéticas y que trascendió a todas las ramas de la cultura y del saber.
El pop británico fue coincidente en fechas con el americano, aunque con circunstancias iniciáticas totalmente distintas. El americano puede considerarse como una respuesta al intelectualismo inherente al Expresionismo Abstracto; el británico surge, sin embargo, como una actitud de rebeldía de una serie de jóvenes, que entre 1952 y 1955, trataron temas de actualidad sumamente interesantes y variados -diseño de coches, moda e, incluso, cuestiones de ciencia ficción -y que abrieron perspectivas nuevas a un arte que estaba, sobre todo en el Reino unido, demasiado anclado en posturas inamovibles Entre los miembros del grupo se encontraban Richard Hamilton, Eduardo Paolozzi, los arquitectos Alison y Peter Smithson, así como los críticos Toni del Renzio y Lawrence Alloway. Fue precisamente este último quien empleó por primera vez el término Pop Art en un artículo escrito en 1958 para, más tarde, introducirlo en Estados Unidos cuando fue nombrado director del Museo Guggenheim.
Eduardo Paolozzi, a principios de los años 50 realizó un interesante collage titulado Yo fui el juguete de un hombre rico. En él puede observarse el rostro de una pin-up girl hacia el que apunta un revólver. De este surge, como si de un disparo se tratase, una humareda dentro de la cual puede leerse la palabra POP. Era la primera vez que aparecía el término en una obra artística. Sin embargo fue Richard Hamilton el artista más influyente del pop británico, realizando, en 1957, una lista con las cualidades del Arte Pop: popular, pasajero, fácilmente olvidable, de bajo coste, producido en masa, joven, ingenioso, sexy, evasivo, atractivo y muy rentable. Un año antes realizó el collage más famoso del Arte pop: ¿Qué es lo que hace que las cosas de hoy en día sean tan diferentes, tan atractivas?, una obra a la que se ha considerado auténtica referencia estética del pop -casi lo que supone las Señoritas de Avignon para el Cubismo-. Se trata de un canto al consumismo, pues en la habitación pueden verse un aspirador, una televisión, una grabadora, los luminosos de una calle transitada, el anagrama de la marca Ford colocado sobre un atril, una lata de jamón sobre una mesa a modo de escultura, una mujer desnuda y en pose de anuncio sobre el sofá y un hombre musculoso haciendo alarde de su potencia y enarbolando un gran caramelo de palo, con la inscripción POP. En la pared del fondo cuelgan un cuadro tradicional y una portada de revista de cómic. Colores vivos, exaltados y muy contrastados ofrecen al conjunto un innegable carácter de provocación. Un ideario estético que tendría la máxima fortuna en el desarrollo de la modernidad artística, cultural y hasta existencial.
Hamilton fue a lo largo de su vida un artista genial que evolucionó dentro de unos mínimos que se convirtieron en máximos de una estética a la que dotó de identidad, personalidad y trascendencia.
También te puede interesar
Lo último