Cultura

Noche española, noche de guitarra

Director: Svilen Simeonov; Programa: I Suite Carmen, G.Bizet; Fantasía para un gentilhombre J.Rodrigo II Concierto de Aranjuez J.Rodrigo; Obertura de El barbero de Sevilla G.Rossini; Suite de El amor brujo M. de Falla. Lugar: Gran Teatro Falla. Día: 20 de mayo de 2011. Asistencia: menos de medio aforo.

Probablemente, si no se hubiera dado la coincidencia de que el viernes finalizaba la campaña electoral de las elecciones municipales de 2011, un número mayor de público se hubiera dado cita en el Coliseo gaditano para inaugurar la XXVII edición del Festival Iberoamericano de Música Manuel de Falla, organizado por el Ayuntamiento de Cádiz. El programa de la Sinfonietta de Sofía era lo suficientemente atractivo como para que así fuera. Y el concierto, en líneas generales, colmó las expectativas de los asistentes, que disfrutó de una noche de música y de temas españoles.

La verdadera expectación de la noche estuvo centrada en la interpretación del guitarrista argentino Rolando Saad, que llegó a Cádiz precedido del título de ser el solista que posee en su haber el mayor número de interpretaciones del Concierto de Aranjuez, obra clave de la guitarra española del S.XX, compuesta por Joaquín Rodrigo.

Saad comenzó su interpretación con La Fantasía para un gentilhombre de Joaquín Rodrigo, una obra que pese a ser de las conocidísimas del repertorio español, no deja nunca de sorprender cada vez que se escucha en directo. Rolando Saad hizo una excelente ejecución de la misma, poniendo sobre el escenario su particular técnica, que saca del alma de la guitarra un sonido particular, fruto de pulsar la cuerda con decisión y seguridad, ayudado solo de las yemas de los dedos. Su gestualidad envuelve no solo a la guitarra con la que se funde en el concierto, sino que nos trasmite serenidad y dominio sin palabras. Fuerza, expresión y sentimiento se ven arropados también por esa especial comunicación que Saad entabla con el espectador desde la primera corchea.

Su intervención como solista de la noche española programada para este día de inauguración, vino acompañada de la interpretación de la obra que le ha hecho famoso en todo el mundo: El concierto de Aranjuez. Y realmente vale la pena escuchar a Saad en esta interpretación, que califico de excelente y peculiar. Su programa oficial, antes de las propinas, acabó con la suite de El amor brujo, de nuestro paisano M. de Falla. Obra de difícil ejecución, y todo un reto para el intérprete, en el teatro dedicado precisamente al compositor. La versión de Saad sonó estupenda, consiguiendo que su guitarra verdaderamente cantara, libre y con personalidad. Solo una objeción, al no poder disfrutar del sonido pleno natural de la guitarra del maestro, ya que le pusieron un micrófono con amplificación, que, quiera que no, siempre desvirtúa algo la pureza tímbrica del instrumento.

Y, desde mi punto de vista, hubiera bastado con las tres extraordinarias interpretaciones del guitarrista argentino, para que la noche española tuviera pleno sentido y un verdadero contenido de peso. Quizás alguna propina más hubiera admitido, pero en la misma línea, es decir: Música española para guitarra y orquesta, y con el factor común de ser toda del S. XX Por ello, en mi opinión, las dos piezas programadas, e interpretadas solo por la Sinfonietta de Sofía no aportaron nada al concierto, ni por la temática, ni por la época, ni tampoco por los compositores. La suite de la ópera Carmen, de G. Bizet de la primera parte, resultó un poco descafeinada: Poca instrumentación, y regular el viento metal y la percusión. La Obertura de El barbero de Sevilla, en la segunda parte del concierto estuvo algo mejor, pero me reitero en lo dicho.

Sin embargo, tengo que decir que el director Svilen Simeonov puso todo su empeño en que las obras interpretadas por Rolando Saad brillaran, debidamente arropadas por la orquesta, lo cual consiguió, pese a estar cortita de instrumentación, y todo hay que decirlo, pese a la poca ayuda que el Teatro Falla le prestó a la Sinfonietta de Sofía, no instalando la concha acústica para la ocasión, con lo que resulta mucho más difícil darle brillantez a las interpretaciones.

Un excelente concertista de guitarra española levantó el telón del estreno del último Festival Manuel de Falla antes del año grande de Cádiz, el que conmemorará el Bicentenario de la Constitución de 1812, y el público lo agradeció haciendo que Rolando Saad tuviera que salir hasta en tres ocasiones a regalar bises al respetable, eso sí, tras decir en el segundo: "No me tienen piedad…"

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