Archivo Histórico Provincial de Cádiz

María de Aranda, la desconocida historia de una gaditana impresora

  • El Archivo Histórico Provincial dedica su documento destacado a esta mujer del siglo XVIII que regentó una imprenta en Cádiz

  • Se acerca a ella a través de varios testamentos y poderes

Imagen de María de Aranda incluida en el documento destacado. Imagen de María de Aranda incluida en el documento destacado.

Imagen de María de Aranda incluida en el documento destacado.

El Archivo Histórico Provincial de Cádiz ha elegido para este mes de marzo, como documento destacado, un asunto relacionado con el papel de la mujer en el Cádiz del siglo XVIII, un rol en este caso destacado en una profesión poco habitual por entonces y que rescata el nombre de una gaditana bastante desconocida.El documento lleva por título María de Aranda. Mujer e imprenta en el Cádiz del siglo XVIII, y en él se recurre a testamentos y poderes, que forman parte del fondo del Archivo, para reconstruir en parte la historia de esta mujer que regentó una imprenta en la calle San Francisco, que casó tres veces y enviudó dos, con esposos impresores, y cuyo nombre aparece en libros muy especializados, como por ejemplo un diccionario de mujeres impresoras y libreras de España editado por la Universidad de Zaragoza.

El documento destacado, que este mes lleva la selección documental y los textos de José Ramón Barroso Rosendo, se acerca así a la figura de María de Aranda, una mujer cuya vida estuvo ligada al negocio de la imprenta por circunstancias personales y familiares.

Se destaca en el documento que “en la vida profesional de las mujeres editoras e impresoras de los siglos XVI al XIX, su presencia se hallaba eclipsada detrás de la figura masculina. En la mayoría de los casos, estas mujeres eran viudas o hijas de impresores, que heredaron el negocio y trataron de darle continuidad bajo formulas como ‘Viuda de..’, ‘Hijos de..’ o ‘Continuadores de..’. Es difícil saber el grado de implicación de la mujer, viuda o hija, en el negocio, si es sólo titular heredera del negocio, su presencia en la gestión o en la actividad del taller de imprenta”.

“La inexistente documentación laboral –continúa el texto del Archivo– no nos aclara la participación de la mujer en las tareas del proceso como la composición de los tipos, la elaboración de la tinta, la corrección de textos o la encuadernación, si su papel iba más allá de la titularidad nominal, encargándose de estas tareas, o si por el contrario las dejaban en manos de un jefe de taller”.

Señala el texto del documento preparado por el Archivo gaditano que este papel no sería el mismo para todos los casos, pero se intuye que en figuras como María de Aranda, con una vida entera ligada al mundo de la imprenta, “acabaría conociendo a fondo todos los procesos del trabajo editorial”.

Como se relata desde el Archivo Provincial, María de Aranda Mateos de los Buenos Hijuelos nació en Cádiz, y contrajo matrimonio en 1726 con Jerónimo Peralta, impresor mayor, que antes había enviudado. Al fallecer Peralta, en 1739, ella se hizo cargo de la imprenta, aunque regentó en solitario el negocio por poco tiempo:en abril de 1740 volvió a contraer de nuevo matrimonio con otro impresor, Miguel Gómez Guirau o Guiraún, titular de la Imprenta Real de Marina. Este falleció en 1749, nombrándola heredera universal en su testamento.

Pero María de Aranda se casó de nuevo, por tercera vez, con Manuel Espinosa de los Monteros, empleado de la imprenta de la que se hizo cargo. Espinosa no aportó bienes al matrimonio, mientras que María aportó los legados de sus dos anteriores matrimonios. De ninguno de sus enlaces, recuerda el documento, María tuvo descendencia. En este caso, en estas terceras nupcias, Espinosa sobrevivió a María, quedó viudo y volvió a contraer matrimonio. Pero ya a su muerte, según los datos con los que cuenta el Archivo, la imprenta figuraba a nombre de su viuda.

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