Lorenzo Silva lleva a sus guardias a Galicia

Negro sobre negro

La editorial Destino publica una nueva novela de la saga de Bevilacqua y Chamorro, que esta vez deben investigar un crimen atroz en el Camino de Santiago

Lorenzo Silva en el Camino de Santiago. / Carlos Ruiz

El brutal asesinato y la violación de una peregrina en un idílico paraje del Camino de Santiago va a llevar por primera vez los pasos de Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro, la pareja de guardias civiles más entrañable, querida y sagaz de la literatura española, hasta Galicia. Lorenzo Silva vuelve con un nuevo título de su saga más exitosa. Pero La llama de Focea no sólo es una investigación que tiene mucho de real en la muerte violenta de una chica joven que realiza sola la peregrinación, un suceso que por desgracia no resulta desconocido, sino que el escritor madrileño aprovecha para conectar la trama con el Procès catalán. Porque la víctima, Queralt Bonmatí, una joven xde familia acomodada, es hija de Ferran Bonmatí, un ex político y exitoso empresario muy ligado a la causa independentista que se encuentra en el radar de la justicia. Sus compañeros del servicio de Información de la Guardia Civil hace tiempo que lo investigan por sus oscuras actividades en apoyo del desafío independentista. Y Vila no solo debe mantener la absoluta confidencialidad, sino coordinarse en sus pesquisas con el servicio de Información.

Portada del libro.

Por si fuera poco, el caso, cuyo expediente ha sido bautizado como Operación Peregrina, no parece fácil, porque a las evidentes causas de muerte por arma blanca y estrangulamiento se suman las señales de violencia sexual. Puede que se trate de un depredador al acecho de las peregrinas solitarias en el Camino de Santiago, pero las coincidencias no existen. Entre otras cosas, porque Queralt no solo estaba profundamente enemistada con su padre y mantenía una férrea oposición a la causa independentista catalana, sino porque al comienzo de su peregrinación, en Roncesvalles, cerca de la frontera francesa, sufre un extraño incidente con un desconocido de gélida mirada y en consecuencia pone una denuncia ante la Guardia Civil.

Durante su primera visita a Galicia, Vila aprovecha para leer El último barco, la tercera novela del tristemente desaparecido escritor gallego Domingo Villar y su inspector Leo Caldas, amigo personal de Silva y a quien este rinde homenaje. Esta misma semana Silva decía lo siguiente sobre Villar a este diario. “Estaba llamado a ser, si no lo era ya, uno de los grandes del género negro español. Pienso no sólo en las horas que se han perdido sus hijos de su padre sino en los libros que nos hemos perdido los lectores”.

Las conexiones catalanas permitirán también a Vila recordar los días en que vivió la Barcelona olímpica. Una ciudad en la que tuvo un gran amor de juventud.

Como siempre, Vila estará acompañado por la brigada Virginia Chamorro, su mano derecha y que tuvo menos protagonismo del habitual en su anterior novela, El mal de Corcira, después de ser tiroteada en una operación en la Sierra de Madrid. Esta vez vuelve con fuerza. Tras 24 años de existencia, la saga de guardias civiles demuestra que está en plena forma.

La novedad: ‘La muñeca’ de Antonio Guisado, un libro que deja sin aliento

El próximo miércoles saldrá a la venta una novela sorprendente y que va a dejar a muchos lectores si aliento. Se trata de La muñeca, del sevillano Antonio Guisado. Su nueva obra es una mezcla de terror y género policiaco combinados en un adictivo debut que incluso llega a recordar al maestro Stephen King.

Cuando Ana pidió ayuda a Daniel para cargar con la muñeca hasta el hoyo, no intuía ni por asomo que, junto con el juguete, arrojaría también en aquel húmedo abismo su infancia y las vidas de cuantos le rodeaban. Un cuarto de siglo después en un pueblo costero del sur peninsular y bajo el disfraz del desarrollo urbanístico, el azar desenterrará varios cuerpos en el antiguo vertedero municipal y removerá así un ponzoñoso pasado que solo esperaba el momento para salir de su letargo y cobrarse una deuda En ese lugar en que los muertos reclaman sus nombres y los vivos juegan a olvidarlos, una inspectora en horas bajas intentará redimir sus errores y desenmarañar veinticinco años de oscuridad.

“El thriller, el terror y el género policiaco se disputan el protagonismo en esta adictiva y trepidante novela en dos tiempos, donde la ligereza de la adolescencia y la gravedad de la edad adulta colisionan con la desgarradora energía propia de todos los ritos de paso”, aseguran desde la editorial Siruela, que se ha encargado de traducir una novela inquietante.

Gina Gershon y Jennifer Tilly en una escena de 'Lazos ardientes'.

‘Lazos ardientes’, una película de culto contra el machismo

Tras el sonoro éxito de Instinto básico no fueron pocos los realizadores que intentaron crear nuevos cócteles donde una historia policiaca diera pie a la pasión descarnada de sus protagonistas. Una de las que más llamó la atención, por lo atrevido para la época, fue Lazos ardientes, donde Jennifer Tilly y Gina Gershon (una de las protagonistas de Showgirls) no esconden su relación amorosa. Ambas son dos mujeres muy distintas pero que se ven inevitablemente atraídas entre sí y deciden atracar al novio de Tilly, el mafioso Caesar (Joe Pantoliano). Dirigida por las hermanas Wachowski, el film va más allá de una guerra de sexos y se asienta en la rebeldía de seres vulnerables contra quienes pretenden aplastarlos en el suelo. En esta ocasión más que una mujer fatal lo que encontramos son dos víctimas de un tipo fatal, un miserable, un canalla.

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