Javier Ruibal | Concierto Gran Teatro Falla

“Mi paraíso mejor es el afecto del público, que es un grado del amor”

  • El cantautor portuense llega esta noche de viernes al Gran Teatro Falla para presentar su nuevo disco, 'Paraísos mejores'

“Mi paraíso mejor es el afecto del público, que es un grado del amor”

“Mi paraíso mejor es el afecto del público, que es un grado del amor”

–No sé si las ganas de llegar al Falla son dobles, teniendo en cuenta que tuvo que suspender el concierto de noviembre...

–Dobles, triples... Ganas renovadas porque siempre tengo muchas ganas de estar en Cádiz y más cuando presentamos un disco nuevo. Lo de noviembre fue una pena, me quedé afónico y no pudo ser. Pero, si todo sale bien, seguimos con la intención de estar este año con ese concierto en el Festival de Música Española. Y, nada, contento y expectante por el concierto de hoy. Siempre es un estímulo añadido estar en casa.

–Ya ha tenido citas importantes como la de Galileo Galilei, donde se presentó ‘Paraísos mejores’, o como la de El Puerto en este pasado marzo. ¿Qué le ha ido devolviendo el público en la gira?

–Los públicos se parecen pero cada sitio tiene una peculiaridad. En San Sebastián fue de una manera, en Barcelona de otra, en Gijón de otra... Pero, en general, lo que complace mucho es constatar que continúa la complicidad, que se ha establecido una relación de degustadores de lo que uno hace y uno sigue intentando ofrecerles lo mejor que se le va ocurriendo. Y está muy bien saber a priori que eso que estás componiendo va a tener unos destinatarios que te van a oír con predilección, tampoco te van a consentir ninguna triquiñuela, pero sí hay mucho afecto de por medio y, a estas alturas de la carrera, es lo que más valor tiene.

–Adelántame algo, por ejemplo, ¿qué músicos le acompañan?

–La banda es una parte de la banda que me ha acompañado en la grabación del disco: José Recacha, Víctor Merlo, Federico Lechner, Javi Ruibal, Diego Villegas y, bueno, una invitada especial, Lucía Ruibal, que va a bailar algunas piezas. El concierto va a ser una buena parte del disco y un repasito de algunas de las canciones que no pueden faltar nunca.

–¿Hacia dónde tenemos que dirigirnos para encontrar esos ‘Paraísos mejores’?

–Yo creo que se encuentran si se escucha a la voz del deseo que cada uno tiene. Saberse oír y saber respetar el deseo de cada uno y ambicionarlo. Cada uno de los personajes de este disco tiene un deseo particular y ese es su paraíso, el lugar donde se va a sentir más pleno, más entendido, más querido y más compensado. Es, al fin y al cabo, poner nombre a una intención que está latente en cada uno de nosotros. No se trata de nada material, ninguno de los personajes que están en este disco ambicionan eso, sino todas más del ánimo del espíritu, de la experiencia y del alma.

–¿Cuál es su paraíso mejor?

–Yo siempre tuve un deseo de proporcionar sensaciones cálidas al oyente y recibir, en afecto, un abrazo cálido por parte de ellos. Yo he ido trabajando eso y creo que lo he conseguido, y es tan hermoso eso que, ¿qué paraíso puede haber más allá de eso?, que sentir que el afecto del público es un grado del amor, y eso me da energía y vitalidad. Después, en el terreno de la utopía, están otros paraísos como la justicia, respeto, derechos, compensaciones y derechos a la felicidad. Todos estos son paraísos a ambicionar y uno, lo que buenamente puede hacer, es poner algunas canciones al servicio de la gente para que puedan encauzar su experiencia vital hacia esas cosas.

–Paraísos que no se consiguen en dos días...

–Es que tenemos un lugar hermoso, inteligencia, sensibilidad pero lo echamos todo a perder por tener una codicia mezquina y cifrada en cosas muy materiales. El propio deterioro del Planeta lo indica, hemos esquilmado el entorno.

–Con esto que me dice, acabo de hacer una relación de ideas, ¿qué le parece el disco de Javi Ruibal?

–Me gusta mucho, y no es porque sea mi hijo, es que es un disco con propuestas diferentes y hecho con mucha dignidad porque está tocado por músicos que tienen mucho respeto a lo que hacen y, además, tiene el añadido de que una parte del ingreso de cada disco va destinado a la planta de árboles. Y son esas cosas que dices, ¿cómo no se me ha ocurrido a mí?, ¡joe, con el niño, qué ocurrencia más estupenda!

–¿Qué es lo más bonito que puede pasar hoy?

–Que vayamos al abrazo, a la emoción, al beso, a la risa, por qué no, también a la lágrima y después...

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