Festival de Música Española

Investigación musical sobre la danza

  • Raquel Andueza y La Galanía recalan en Cádiz con su espectáculo 'El baile perdido'

Raquel Andueza, en un momento de su concierto en el Teatro del Títere. Raquel Andueza, en un momento de su concierto en el Teatro del Títere.

Raquel Andueza, en un momento de su concierto en el Teatro del Títere. / Jesús Marín

Según palabras de la propia Raquel Andueza, es la primera vez que, con La Galanía, actúa en el Festival de Música Española de Cádiz. Sin embargo, no es su primera vez en Cádiz, donde la hemos visto cantar con anterioridad.

En esta ocasión, con el grupo del que es cofundadora, La Galanía, actuó el pasado jueves en el Teatro del Títere, presentándonos un trabajo de investigación musical sobre temas y bailes populares españoles del siglo XVII. Entre las explicaciones sobre las diversas piezas del programa, Raquel nos contó que algunos de los temas estuvieron censurados en la época, e incluso castigados con penas bastante disuasorias.

El trabajo, que se denomina El baile perdido, ya lo han presentado en Salamanca, y en Madrid, y después del FMEC harán lo propio en Bruselas. La actuación en Cádiz es una coproducción del Centro Nacional de Difusión Musical del INAEM, y el propio FMEC. Algunas de las piezas son estreno en España, y la Zangarilleja y el Secutor de la vara son estrenos mundiales.

En total, son 15 piezas musicales, cantadas e instrumentales, las que componen el concierto difusión de este trabajo de La Galanía. Un trabajo sin duda interesante, por cuanto recompone temas de los que se han perdido sus partituras, o que sencillamente no han existido jamás, partiendo de métricas de versos y armonías musicales.

Raquel Andueza posee una bella voz, que se adecua a la corriente musical del barroco y en general a la música antigua. En esta ocasión, y para este concreto trabajo de investigación, la hemos visto abordar los temas, entremezclando técnicas vocales, de manera que ha aligerado la voz, acercándola más a modos de interpretación de música ligera, que a la lírica pura, tal vez en un intento de desnudar de técnica las canciones y bailes del siglo XVII, acercándolos a lo popular.

Sin duda se consigue un efecto de cercanía al público, según los cánones actuales, pero se pierde en capacidad de proyectar la voz sin necesidad de amplificación externa. Y aquí surgió el problema del Teatro del Títere, que es seco donde los haya, y castiga las voces, e incluso los colores de los instrumentos. En ocasiones vimos que Raquel tuvo que adelantarse bastante en el escenario hacia el público, tal vez para compensar, y para que su voz se proyectara con más nitidez y color hacia el patio de butacas.

Fue un concierto entretenido, donde las letras de las canciones y bailes populares ocuparon un papel relevante, y que en la más que correcta dicción de Raquel Andueza llegaron al público, al que hicieron pensar, reír e incluso ruborizar.

Por su parte, los músicos La Galanía estuvieron correctos, empastados sobre un importante soporte básico de la percusión, que no escatimó en medios, para realzar los ritmos de las poesías y letras de las canciones de El baile perdido. Destacaron, en las partes sin voz, además de la percusión, el arpa de dos órdenes, y que junto con el violín ejecutaron pasajes de gran belleza.

Al final del concierto, y tras los aplausos, hubo una propina, su obra más representativa: Sé que me muero de amor, un tema realmente bello que dejó al público con un estupendo sabor de boca.

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