Cultura

Soy de Hit Girl, soy de Chloë

Acción, EEUU, 2013, 103 min. Dirección y guión: Jeff Wadlow. Fotografía: Tim Maurice-Jones. Música: Henry Jackman. Intérpretes: Aaron Johnson, Christopher Mintz-Plasse, Chloë Grace Moretz, Lyndsy Fonseca, Clark Duke, Evan Peters, Jim Carrey, John Leguizamo. Cines: Bahía de Cádiz, Bahía Mar, San Fernando Plaza, Al Andalus, Yelmo, Ábaco, Cinesa Los Barrios.

Los que no hemos sido ni somos de superhéroes (en cualquiera de sus versiones y soportes), agradecemos mucho la deriva auto paródica que, ya de por sí, tienen algunas películas del género, no precisamente las que, de un tiempo a esta parte, se han empezado a tomar a sí mismas y a sus personajes demasiado en serio. Una deriva de la que Kick-Ass, basada en el popular cómic creado por Mark Millar, es tal vez el mejor exponente y torsión en tiempos de descreimiento heroico y desparpajo pop.

Si la entrega de 2010 nos resultó ya un artefacto comercial tan astuto como inteligente, capaz de integrar el distanciamiento irónico sobre sus propias claves sin renunciar a ser una entretenidísima película de superhéroes para públicos cansados de la fórmula de siempre, esta segunda se hace fuerte en su prolongación del cruce entre los mecanismos y tipos de la teen movie y la superhero movie y, sobre todo, en la definitiva aceptación y encumbramiento de Hit Girl, protagonizada por la que sin duda es nuestra gran esperanza blanca en el firmamento de las estrellas jóvenes de Hollywood, Chloë Grace Moretz (Déjame entrar, La invención de Hugo, Movie 43), como la principal atracción y garantía de futuro de la franquicia.

Su retorno como esplendorosa adolescente escindida entre su vocación de superheroína vengadora y chica de instituto que ha de pasar por todos los rituales de tránsito propios de su edad es, de largo, lo más estimulante y jugoso de una película que sigue teniendo en la creación de personajes (superhéroes gays, gorditos, torpes, integristas cristianos, familiares, travestidos, hormonados o directamente salidos de un concurso de imitadores de Kiss), en la irreverencia y en la incorrección de sus gags y chistes, sus mejores bazas, por encima de las generosas dosis de acción a patadas y desparpajo gore que, como no podía ser de otra forma, clausura por todo lo alto el desenlace de la película.

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