críticas de cine

Cruise contra el mejor malo: Werner Herzog

Criminal/Drama, EEUU, 2012, 130 min. Dirección y guión: Christopher McQuarrie. Fotografía: Caleb Deschanel. Música: Joe Kraemer. Montaje: Kevin Stitt, Stephen M. Rickert Jr. Intérpretes: Tom Cruise, Werner Herzog, Alexander Rhodes, Jai Courtney, Rosamund Pike, Robert Duvall, Richard Jenkins, Michael Raymond-James, David Oyelowo. Cines: Bahía de Cádiz, Bahía Mar, San Fernando Plaza, las Salinas, Victoria, Al Andalus, Yelmo, Ábaco Jerez, Multicines jerez, Cinesa Los Barrios.

El veterano maestro Caleb Deschanel -fotografía de Apocalypse Now, El corcel negro, Bienvenido Mr. Chance, El mejor y dirección de Maestro en fugas- como director de fotografía. Joe Kraemer, uno de los más prometedores compositores jóvenes, como autor de la banda sonora. El guionista Christopher McQuarrie -Sospechosos habituales- como escritor del guión y director. El realizador Werner Herzog y los grandes Robert Duvall y Richard Jenkins como secundarios. La cosa pinta bien. Aunque produzca y actúe Tom Cruise.

Se trata de la adaptación de una novela del popular autor de best-seller Lee Child, creador de la saga protagonizada por Jack Reacher, policía militar entrenado para matar que abandona el ejército para emprender una vida errática como solitario justiciero. En el muy eficaz inicio de esta película un francotirador protagoniza una de esas gratuitas matanzas que por desgracia se dan en los Estados Unidos, asesinando a cinco personas. Cuando es detenido sólo pide una cosa: ver a Jack Reacher. ¿Por qué? De eso trata la película.

Jack Reacher es un héroe de novelas en serie construido con un cálculo inteligente que mezcla lo peor, pero por eso lo más atractivo, de los héroes malditos. Como si fuera uno de esos desayunos que se hacen los detectives amargados mezclando en la batidora todos los restos caducados que guardan en la nevera, Lee Child cogió un pedacito de Bond y de Bourne, de Harry Callahan y de Spade, de Bronson/Kersey y de todos los detectives, policías, espías o justicieros de la noche amargados que tenía a mano; y los batió para crear este personaje brutal, viril, cínico, machista, sin oficio conocido, alérgico a los carnés de identidad y las direcciones fijas, ignorante de las leyes en su amor por la justicia, asiduo a los autobuses, los bares de comida rápida y los hoteluchos. Cruise le lima lo más marginal y salvaje para aproximarlo al prototipo Bourne. Aunque es de justicia reconocer que su interpretación es sobresalientemente sobria.

El mayor acierto de la película es oponer un villano absoluto a este justiciero absoluto. Y el realizador Werner Herzog, que debió aprender todos los trucos interpretativos para representar el mal majareta de su cómplice Klaus Kinski, borda el personaje del malísimo que justifica todas las libertades que Cruise se toma con la ley. Junto a él hay que valorar -cosa rara en el actual cine de acción- los cortantes y cínicos diálogos escritos por McQuarrie y su buen hacer como director, alternando las escenas de acción con una cierta profundización (hasta donde el género lo permite, claro) en situaciones y personajes. La idea, por ejemplo, de que la defensora del francotirador (una excelente Rosamund Pike) visite a los familiares de las víctimas de su defendido, y que a partir de ahí vayamos conociendo sus historias, es un hallazgo. Gracias a ello esta película es algo más que carreras, tiros y puñetazos. Se agradece. Aunque tal y como están las cosas, tal vez estas cualidades perjudiquen su carrera comercial.

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