Cultura

Caza a la Espía

  • Irak y algunos de los asuntos turbios que envolvieron la política del antecesor de Obama centran el filme

El presidente Obama la ha finiquitado de verdad, no como George Bush en su famoso aterrizaje en un portaaviones, pero la guerra de Irak va a seguir dando juego, como demuestra el estreno hoy viernes de Caza a la espía. Es sorprendente lo rápido que el cine americano ha afrontado este conflicto. El conflicto de Vietnam tardó unos años en producir filmes que hablasen y reflexionasen sobre los marines en las junglas del sudeste asiático, pero en Irak ha habido una urgencia para hablar sobre él mientras se estaba produciendo y no se sabía el resultado. Tanto cine de ficción como documentales, obras independientes como comerciales, es muy interesante y significativo ver la cantidad de películas sobre Irak desde que en 2003 Bush ordenó ir a por Sadam. Y es también sorprendente ver el tono crítico de la mayoría de ellas. Incluso en productos tan banales como la reciente versión cinematográfica de El Equipo A se hacía referencia a las milicias privadas desplegadas allí y su papel depredador. Evidentemente George Bush Jr. no cuenta con muchos amigos.

Pero como decíamos al principio de estas líneas, Irak va a seguir siendo un filón para el cine en los próximos años. Caza a la espía recupera uno de los asuntos más turbios de una presidencia tan llena de ellos como la del antecesor de Obama: el caso del matrimonio Wilson, que por desdecirse de la política oficial de la administración Bush vio su vida puesta en la picota. La esposa, Valerie Plame, trabajaba en la CIA. En 2001, tras el ataque a las Torres Gemelas, era la jefa del grupo sobre Irak. Su esposo, Joseph Wilson, era un experimentado diplomático con experiencia también en el país de Sadam Hussein. El gobierno lo mandó a Níger para investigar una posible venta de uranio al gobierno de Bagdad. Wilson descubrió que era un bulo y así lo hizo saber. Pero el gobierno de Bush, que estaba ya con Irak entre ceja y ceja, ignoró su informe y empezó a decir que Níger vendía uranio a Sadam para hacer la bomba. Indignado, Wilson escribió en el New York Times denunciando la falacia. La respuesta fue desvelar la identidad de su mujer, que desde ese momento quedó expuesta a posibles represalias.

Los hermanos Butterwoth, guionistas de Caza a la espía, tuvieron muchas dificultades para escribir su guión. La CIA interfirió mucho y se negó a que las memorias de Valerie, aún inéditas, se usasen como fuente por lo que podían revelar, así que tuvieron que investigar muchos hechos por su cuenta. El director elegido no deja de ser una sorpresa, pues no parece que Doug Liman sea el director adecuado teniendo en cuenta su trayectoria. Cierto que dirigió el primer film de la trepidante saga de Jason Bourne, pero luego rodó la mediocre Sr. & Sra. Smith. Pero tiene una pareja de excepción protagonista, como es la formada por Sean Penn y Naomi Watts. Ellos dan vida al matrimonio Wilson, en este thriller político que intenta seguir la estela de los que hacían en los 70 los llorados Alan J. Pakula y Sydney Pollack. Watts y la verdadera Valerie Plame presentaron el film en Cannes, desfilando juntas por la alfombra roja. Un nuevo thriller con el glamour de sus concienciados protagonistas y que seguro que marcará un jalón en los filmes sobre los rincones oscuros de Irak.

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