Artistas de Cádiz

Carmen Bustamante. Esa pintura que hace feliz

  • Con esta pintora gaditana, un referente en el arte de la provincia de Cádiz, comienza una serie dedicada a los creadores de la tierra

La pintora gaditana Carmen Bustamante. La pintora gaditana Carmen Bustamante.

La pintora gaditana Carmen Bustamante.

El nombre de Carmen Bustamante ocupa una página importante en la historia de la pintura reciente de Cádiz. Ha sido y es artista referente del arte de la ciudad. Su nombre está ligado a la mejor pintura que se hace en esta zona y es, además, artista de artistas; válido espejo donde mirar pues es una pintora consciente, en posesión de un lenguaje único, personal e intransferible. Su personalísima manera de interpretar la realidad, la serenidad en la representación, el perfecto entramado plástico, la adecuada y exacta estructuración pictórica y las formas indiscutiblemente equilibradas en fondo y forma, patrocinan una pintura tan personal que, como he escrito en más de una ocasión, podríamos llamar, sin caer en modos exagerados, pintura a lo Carmen Bustamante.

Es, además, una artista consolidada cuya obra es habitual en salas y galerías de todo el territorio nacional. Una pintora con la que hay que contar porque es profesional cabal, porque conoce los entresijos del estamento artístico, porque sufre las intempestivas acciones de los que manejan la oficialidad artística y rechazan ciertas buenas actuaciones en aras de una falsa modernidad que sólo ampara a los pobres desinformados con ínfulas, porque, en definitiva, es una actuante positiva y eficiente de un arte necesitado de verdad y seriedad. Carmen Bustamante es una artista, por tanto, en quien confiar por su trabajo, su espíritu y por su entusiasmo hacia todos los esquemas del arte.

La pintura de Carmen Bustamante es sólida, sin fisuras, redonda en concepción y realización; es un trabajo salido de una dominadora nata de la técnica pictórica –¿de dónde partir si no?–; con un conocimiento total de los planteamientos conformadores de la pintura; un manejo absoluto de los elementos formales, de la necesaria materia plástica. Todo ello, la capacita para afrontar cualquier situación y ella lo conduce hábilmente hacia la pintura de paisaje; un paisaje, sin embargo, distinto, cercano, conocido y que ella sublima, idealiza y lo somete a una posición de suma grandeza.

En el arte de la provincia de Cádiz, Carmen Bustamante es un referente. Eso no lo pone nadie en duda. Lo es por su personalidad, la suya propia y la de su pintura; lo es por su sabia trayectoria, por su sensatez creativa, por los inequívocos desarrollos de una figuración que hace particularmente suya. Hoy, que vemos cómo muchos que se consideran artistas, quieren parecerse, aunque sea por la burda vía de la copia o de la apropiación espuria, a los que plantean lúcidos argumentos; cuando todo se parece a lo de todos, cuando las voces suenan con demasiadas imposturas y registros conocidos, la pintura de Carmen Bustamante goza de un sello inequívoco. Sus paisajes de playa, sus arenales, sus dunas, sus espumosas y plácidas orillas, sus cambiantes parajes de Cádiz o de los costas del entorno, sus atardeceres coloridos con gamas expresionistas, no son moneda de cambio; son episodios con denominación de origen salidos del comprometido alambique conformador de una autora que no tiene término medio; de una pintora convincente por convencida, de una artista total que ha llegado a dignificar la pintura figurativa y de paisaje con el personalísimo testimonio de una pintura abierta pero de intimista espiritualidad; una pintura que deja el mero posicionamiento ilustrativo de lo real para adentrarse por unos horizontes donde la naturaleza expande mucho más de lo que la vista alcanza.

La pintura de Carmen Bustamante es para el espectador casi un acto religioso; en ella la tradición y la modernidad han perdido sus espacios cronológicos para disponer un único registro sin tiempo ni edad. En estos momentos de suma incertidumbre, con la creación sumida en oscuros horizontes, el artista debe ofrecer al espectador un arte claro, que provoque emoción, que pellizque el alma que haga sentirse feliz. La pintura de Carmen Bustamante lo consigue de principio a fin. Lo hace sin falsos virtuosismos, sin efectistas coheterías, sólo con una pintura que atrapa, que convence, que no deja indiferente, que... hace feliz. Los mínimos elementos del paisaje cercano a Cádiz, la escueta espuma sobre la arena mojada, el espacio eternizado de las dunas, las diferentes emociones que produce el mismo lugar a distintas horas, la realidad abocada a un abstracto contenido en la plasmación de un minúsculo rincón playero, la esencialidad del gesto, la abrumadora exactitud de una pincelada… asuntos todos que llevan a emocionarnos y que definen a una artista, creadora de un estilo personal: la pintura a lo Carmen Bustamante.

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