Cultura

Cádiz en la historia de la fotografía

  • El 18 de diciembre de 1841, Jorge W. Halsey abrió en la plaza de San Antonio el primer estudio fotográfico de España

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Aunque ya hace muchos años, en 1994, comenté en uno de mis libros sobre fotografía que el norteamericano Jorge W. Halsey abrió en Cádiz un estudio para hacer retratos al daguerrotipo, el 18 de diciembre de 1841, en la casa que hace esquina entre la Plaza de San Antonio y la calle Buenos Aires (antes Linares, nº 100), hoy puedo afirmar que ese fue el primer estudio fotográfico de España y uno de los primeros de Europa, explicando sus causas.

En principio, parece muy extraño que siendo en los círculos intelectuales y académicos de Barcelona y Madrid donde se realizaron las primeras fotografías con la técnica del daguerrotipo (el 10 y el 18 de noviembre de 1839, respectivamente) no fuese en esas mismas ciudades, de mayor nivel socioeconómico y mejor comunicadas con París, donde se abriesen los primeros estudios de retratos. Pero la razón está en que cuando el gobierno de Francia aprobó hacer de dominio público esta técnica (indemnizando económicamente a Daguerre y al hijo de Niépce, para que no patentasen el invento) el daguerrotipo, además de ser un procedimiento muy complejo, tenía una bajísima velocidad de impresión; es decir, que para que la plaquita (de cobre plateado tratada con vapores de yodo) que estaba en el fondo de la cámara oscura se impresionase con la imagen de luz que entraba por el objetivo, se precisaba más de media hora. Lo que hacía que se pudiesen fotografiar edificios o naturalezas muertas pero no algo que tuviese algún movimiento.

Es en estas condiciones en las que el daguerrotipo se expande por el mundo, admirado como “el invento del siglo”, pero con una carencia importantísima: no permitía hacer retratos. Condiciones técnicas con las que el daguerrotipo llega a los Estados Unidos, donde el artista y descubridor del telégrafo, Samuel F. B. Morse, en colaboración con el químico John W. Draper, ambos profesores de la Universidad de Nueva York, experimentaron para acelerar el procedimiento, obteniendo defectuosos retratos de personas con los ojos cerrados, ya que resulta imposible mantener durante quince o veinte minutos, cara al sol, los ojos abiertos sin parpadear. No obstante, Draper, mejorando sustancialmente la emulsión fotoquímica, acortó el tiempo de exposición y obtuvo algunos retratos aceptables.

Pero fue otro investigador, el estadounidense Alexander S. Wolcott, el que diseñó y patentó una cámara que, con un espejo cóncavo en su interior, aceleraba la impresión de la plaquita, de 13 cm2, haciendo posible obtener buenos retratos. Lo que le llevó a abrir en Nueva York, el 13 de marzo de 1840, el primer estudio de retratos fotográficos del mundo y a empezar a vender copias de su cámara.

En la ciudad de La Habana, en Cuba, estaba por esas fechas como profesor de caligrafía inglesa y dibujo (pendolista) nuestro George W. Halsey, al que le habrían llegado las informaciones sobre estos primeros avatares de la fotografía (o en esos precisos momentos estaba en su país) y se hizo con una cámara Wolcott y con los conocimientos técnicos para utilizarla, posiblemente con la química de aceleración de Draper. De esta forma se explica, que el 3 de enero de 1841, Halsey abriese en La Habana, en la calle Real Obispo, nº 26, el primer estudio comercial de retratos fotográficos de Iberoamérica. Una primicia de la que los cubanos no sólo están orgullosos, sino que ponen los medios para que sea de general conocimiento: Todos los años, el día 3 de enero, celebran el Día del Fotógrafo Iberoamericano, inaugurando exposiciones y otorgando los premios Olorum (el Iberoamericano y el Cubano) a los fotógrafos más destacados. Debiendo presentar el premiado una exposición que al año siguiente recorre Cuba.

Según los fotohistoriadores cubanos, a finales de junio, seis meses después de inaugurar su estudio, Halsey se marchó de Cuba vendiendo su cámara y dejando su estudio al también daguerrotipista norteamericano Randall W. Hoit. Pero ya sabemos que Halsey se vino directamente a Cádiz con su cámara Wolcott, según publicó el periódico gaditano El Globo, el 18 de diciembre de 1841: “El que suscribe fue el primero a quien el inventor hizo partícipe de la máquina, la que introdujo en La Habana el invierno pasado, retratándose en aquella ciudad un número infinito de sujetos de las clases más distinguidas (…). Los retratos que se hacen por medio de este invento son desconocidos en Europa, si exceptuamos la capital de Inglaterra…”. Todo lo cual era cierto, ya que con otra de estas cámaras Wolcott, Richar Bear, el 23 de marzo, abrió en Londres el primer estudio de retratos en Europa.

Creo que puede ser una información básica para que las entidades o instituciones que quieran y puedan, enganchen posibles actuaciones en muy distintos campos, con relación a Iberoamérica, a Cuba, a Estados Unidos, a la fotografía, etc. Para que esta primicia cultural que tiene Cádiz en España sea conocida y destacada, más que por lo que tiene de localismo, por lo que supone de hito en la historia de la fotografía española y de vinculación cultural con otros pueblos, en este caso, mediante la fotografía.

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