Puestas de sol en el castillo Julián Sánchez y Javier Galiana inauguran el ciclo

Adiós al Sol con buena música

  • Cientos de personas se dan cita en el castillo de Santa Catalina en la primera de las puestas de Sol con actuaciones musicales previstas para el verano

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Mientras la marea baja y se van desnudando las escolleras, cientos de personas asoman sus cabezas tras las murallas del castillo de Santa Catalina. Todos siguen la trayectoria del Sol, cuentan los minutos que faltan para su puesta recibiendo a la cara la brisa de poniente que refresca el ambiente. Se encuentran allí mayores y niños, visitantes y gaditanos y alguna pareja buscando pasar un momento romántico, en compañía, con la playa de La Caleta a sus pies. Todo esto se mezcla con personas en bañador que cargan con sombrillas y sillas y que todavía se niegan a acabar su día de playa.

Desde las ocho hay personas esperando que ocupan los pocos espacios que sirven de asiento. De fondo, acompañando la espera, el Dj pincha una música que invita al relax. Es lo que se pretende desde la organización, que el evento sirva para relajar a la gente, que paseen por el castillo, que visiten las exposiciones y terminen observando en conjunto como el Sol se esconde en el horizonte.

En la capilla se concentran Javier Galiana y Julián Sánchez, el piano y la trompeta, que justo en el momento que el Sol desaparezca por completo harán sonar sus instrumentos a dúo para dar la bienvenida a la noche. En este camerino improvisado esperan a que llegue la hora de su actuación, hoy el ocaso es a las 21.47 horas. Se suceden las visitas de los amigos y conocidos, hablan sobre cuáles son las piezas y el orden en que las van a tocar e intercambian las experiencias de sus viajes y de lo último que han escuchado.

Llegó la hora, les han avisado que se vayan preparando, en diez minutos sus dedos y sus pulmones crearán música. Arriba apenas hay ya espacio libre, lo de asomarse por las troneras mejor ir olvidándolo. El personal de seguridad patrulla con atención llamando la atención a los más valientes que se han subido a las murallas. Decenas de cámaras siguen el descenso del astro. Solo se escucha la música, las bocas callan. El Sol se esconde. La muchedumbre aplaude. En el castillo de San Sebastián se enciende el faro. Los cuerpos se giran hacia el escenario. Javier hace sonar el piano, Julián lo acompaña con su trompeta. El día se ha acabado, la noche llega.

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