Provincia de Cádiz

"Estamos vendidos"

  • Las Policías Locales de la Sierra se sienten de "segunda categoría" al hacer su labor ante la falta de recursos Dicen que los hechos de Puerto Serrano se podrían dar en otros pueblos

"Cuando entramos en acción y vamos a practicar detenciones estamos vendidos los primeros momentos hasta que llega la Guardia Civil para reforzarnos. Es la vida de los delincuentes frente a las nuestras. Tampoco nos sentimos respaldados judicialmente cuando vemos cómo quedan impunes sus fechorías y encima sufrimos, después, sus represalias. Nos encontramos en esta Sierra muy limitados". Es la voz de un agente de la Policía Local de un municipio de la comarca, que cada día se enfrenta a la calle, como decenas de compañeros, con el temor de que pueda ocurrirle unas circunstancia parecida a la de Juan Cadenas, el agente de Puerto Serrano, que perdió hace una semana un ojo tras el asalto de familiares de un detenido a la Jefatura de Puerto Serrano. Por eso, agentes de este cuerpo han hablado claro para que "la ciudadanía sepa en las condiciones en las que trabajamos", añade una representación sindical del CSIF, de la Policía Local, en la Sierra. Denuncian la falta de medios materiales, el mal estado de las dependencias policiales de los pueblos y la falta de respaldo judicial a sus actuaciones. "Parece que somos policías locales de segunda categoría en esta comarca", dice un delegado sindical.

Una somera radiografía de este cuerpo de seguridad en la zona deja aristas como la falta de efectivos en los pueblos más pequeños. Es el caso, por ejemplo, de Villaluenga del Rosario, Setenil de las Bodegas, Torre Alháquime o El Gastor, donde la seguridad local recae sobre un único agente. En Zahara de la Sierra no hay policía, y las labores la desarrollan agentes de la autoridad (permitido según la Ley de Coordinación de Andalucía). Cuando se producen eventos o circunstancias especiales, estas localidades tiran de convenio para reforzar a sus agentes con plantilla de los municipios más grandes. No hace mucho tiempo que varios cacos robaron en un banco en Benaocaz con toda la tranquilidad pues sabían perfectamente que no se iban a topar con ningún agente policial. En Benaocaz no se ha sustituido la plaza desde que se jubiló el único policía que había de servicio.

Pero donde las Policías Locales de la comarca encuentran uno de los mayores escollos a su labor es en la falta de efectivos, a su juicio, de la Guardia Civil para apoyarles. Denuncian que la mayoría de cuarteles "están cerrados por las tardes y noches" y cuando se les requiere deben venir de otros puntos de la comarca. "En Bornos, el cuartel está abierto sólo por las mañanas. Para cualquier incidencia tienen que venir de Arcos", narra un agente local de este pueblo. Un extremo que ratifica la Policía Local de Olvera, que cuenta con 13 agentes y presta servicio las 24 horas. "Si se requiere una dotación de la Guardia Civil, el apoyo puede tardar hasta 45 minutos porque pueden estar asistiendo a los pueblos de alrededor y en ese tiempo todo puede pasar". Eso sí, los agentes quieren matizar que "no vamos en contra de los compañeros de la Benemérita", pero exigen a la Subdelegación del Gobierno que implemente, también, sus dotaciones.Capítulo aparte merece el estado de las instalaciones de las Jefaturas. Dicen que en Ubrique, el calabozo municipal, que acoge a detenidos de varios pueblos "no reúne las condiciones". Tampoco los efectivos dan prácticas de tiro. Ni siquiera los agentes de El Bosque portan armas porque "el Ayuntamiento no lo ve conveniente".

La Jefatura de Bornos, antiguo matadero, cuenta con una puerta de acceso que es de un garaje. Los agentes no cobran sus horas extras desde febrero de 2014. "No tenemos calabozo. Los turnos son de dos agentes. Si detenemos a alguien, mientras uno lo custodia, el otro hace las diligencias. Y claro, no podemos atender nada más ", subraya un efectivo de este último municipio, quien recuerda las represalias a las que, en pueblos pequeños, están sometidos algunos agentes después de practicar denuncias o sanciones administrativas. "A un compañero le han pinchado varias veces las ruedas y roto cristales del coche".

Añade otro efectivo: "La situación que se ha dado en Puerto Serrano puede ocurrir en otros pueblos porque hacemos servicios ordinarios con dos agentes".

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