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Lilyam Padrón - Profesora de Historia de América en la UCA

"La teledocencia significa un doble trabajo para muchos"

  • Cubana, nacida en la ciudad rusa de San Petersburgo, durante el confinamiento se ha enfrentado en Cádiz al reto de impartir clase por videoconferencia

Lilyam Padrón, en una fotografía tomada antes del inicio del estado de alarma. Lilyam Padrón, en una fotografía tomada antes del inicio del estado de alarma.

Lilyam Padrón, en una fotografía tomada antes del inicio del estado de alarma. / D.C.

El pasado 11 de abril, confinada y sola, Lilyam Padrón cumplió 34 años de edad. “Creo que fue el cumple más raro y virtual de mi historia”, dice al comentar su experiencia laboral y personal durante el estado de alarma. Nacida en la ciudad rusa de San Petersburgo, donde estudiaban sus padres, de pequeña regresó con ellos a Cuba. Desde allí llegó a Cádiz en septiembre de 2012 para hacer un máster en Patrimonio Histórico-Arqueológico. Luego continuó los estudios de doctorado a través de un contrato posdoctoral adscrito al área de Historia de América de la Universidad de Cádiz, donde ahora es profesora. “En general han sido días raros y agobiantes a ratos, especialmente cuando de un día a otro pasamos de un estado de “libertad” al de alarma”, comenta.

“Recuerdo estar el viernes 12 de marzo compartiendo con amigos en La Caleta, y justo ya el sábado 13 comenzar mi confinamiento en casa. Los días que transcurrieron entre el 14 de marzo y los inicios de mayo, cuando finalmente pudimos salir el sábado día 2, fueron complicados, y creo que como todos me encontraba pendiente de las noticias, de las directrices sobre la movilidad y del avance de la pandemia en España, y particularmente en Cádiz. Nunca había utilizado tanto el Whatsapp, el Skype o las videollamadas en general. Ha sido el medio que nos ha salvado de esta soledad circunstancial”.

Lilyam explica que son días de mucho trabajo. “Muchísimo, como casi todos los docentes en esta cuarentena. La teledocencia aunque quieran venderla como una gran solución, significa un doble trabajo para muchos, especialmente para el ámbito universitario presencial, donde no estábamos preparados para esta modalidad de enseñanza online, tanto docentes como alumnos. Las primeras semanas recuerdo haber estado largas horas hasta la noche conectada al ordenador, en este caso al Campus virtual de la UCA, respondiendo incontables correos y elaborando materiales para hacer los temas más accesibles al alumnado. Fueron días largos y complicados no exentos de polémicas y numerosas quejas del alumnado”.

Tras la incertidumbre de las primeras semanas, impartió clases por videoconferencia. “En concreto a través de la aplicación Google Meet, que ha sido todo un gran descubrimiento en esta cuarentena para mantener una mínima interacción con los alumnos. Ellos lo han agradecido, y para mí ha sido muy gratificante ese tiempo en que al menos a través de una pantalla podíamos charlar y estar en contacto”.

Pero no todo ha sido trabajo. “En paralelo, como actividad alternativa en el orden personal, me volví a conectar con el mundo del yoga a través de las facilidades virtuales que nos ofrecían numerosos profesores; he seguido cada tarde las clases de Xuan Lan Yoga. Eran mis horas de desconexión de la pandemia y del trabajo teledocente”.

El contacto con La Habana, con su familia, ha sido constante estos días. A través de videollamadas y mensajes de WhatsApp. “Gracias a las tecnologías y los nuevos cambios que han acontecido en la Cuba de hace algún tiempo acá (2016-2019), ya es posible que algunos hogares cubanos dispongan de internet en casa, y ahora mismo ha sido un medio más que indispensable para estar en contacto en todo momento”.

Lilyam observa múltiples diferencias y semejanzas entre las medidas tomadas en España, y en el resto de países europeos, con las adoptadas en Cuba ante la pandemia. “Entre las similitudes, el Estado cubano se ha volcado en la gestión del sistema de salud, y desde los primeros momentos se han dispuesto todos los recursos sanitarios y logísticos para controlar el avance del coronavirus por la isla. Y creo que en parte se ha conseguido, pues tras casi 65 días de pandemia, el territorio cubano si bien ha sido golpeado como el resto de América Latina y el mundo en general, solo ha registrado 79 muertes. Desde el principio se habilitó el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri (IPK) como referencia central para la gestión de la pandemia, y en cada provincia de la isla se habilitaron hospitales y centros de vigilancia clínico epidemiológica para las personas sospechosas o asintomáticas de la enfermedad como forma de controlar la expansión. Creo que es digno de destacar como cada día se ha mantenido informada a la población sobre las cifras del comportamiento epidemiológico de la Covid-19; es decir, que en Cuba también han tenido su Fernando Simón: el doctor Francisco Durán, director nacional de Higiene y Epidemiología del Ministerio de Salud Pública de Cuba”.

“En lo relativo a las diferencias para la gestión de la pandemia, podemos señalar que en Cuba no se ha decretado un estado de alarma como en España o buena parte de Europa. No obstante, sí se han tomado medidas restrictivas como la suspensión del transporte público desde mediados de mayo, la obligatoriedad del uso de la mascarilla para toda actividad, y la cuarentena obligatoria de 14 días para municipios y zonas concretas de la capital cubana y otros territorios de la isla donde hubiese certezas de que podían existir cadenas de contagios”.

Lilyam no prevé viajar pronto a Cuba. En Navidades estuvo con su familia. “Aunque si las condiciones lo permiten, el verano próximo me gustaría volver a reunirme con ellos”.

¿Qué le ha enseñado esta experiencia? “Sin duda alguna creo que nos deja grandes experiencias y reflexiones, especialmente en cuanto a nuestro modo de relacionarnos y entender el mundo que nos rodea. Como historiadora considero que estamos a las puertas de una nueva era que nos hará entender de verdad la globalización, no especialmente en los mejores términos. Particulamente, podría resumir que estas circunstancias me han enseñado a ser mucho más autodidacta, tanto en el orden profesional como personal, al ayudarme a consolidar conocimientos y prácticas que ya en buena parte pasarán a formar parte de mi estilo de vida. Supongo que esto es a lo que llaman los expertos nueva normalidad”.

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