La sicav y los mariachis
En muchas de estas sociedades el 99% del capital es de un inversor y el resto son hombres de paja
La sigla sicav responde al nombre de sociedad de inversión de capital variable y formalmente es un instrumento de inversión colectiva donde se exige un capital mínimo de 2,4 millones de euros y tiene que tener al menos 100 partícipes.
Esta es la teoría pero la sicav siempre va a aparejada a sospechas de evasión de impuestos de las grandes fortunas, ya que es el instrumento preferido por estas para administrar su patrimonio. No en vano en los años 80 estas sociedades se reglamentaron con el objetivo de traer y retener en España a los grandes capitales.
Como ocurre con otros instrumentos de inversión, las sicav tienen una serie de ventajas fiscales que básicamente consisten en dilatar el pago de impuestos, además de obtener una serie de exenciones. Prácticamente su fiscalidad es la misma que la de un fondo de inversión, ya que sólo tributan al 1% en vez de al 30 mientras que el dinero se encuentra dentro de la sicav. Eso sí, en el momento en el que los accionistas sacan el dinero o perciben dividendos, empiezan a tributar al 21% para plusvalías inferiores a 6.000 euros; al 25% para las que se encuentren entre los 6.000 y los 24.000 euros; y al 27% las superiores a 24.000 euros. Además, cuando las sicav tienen más de 500 socios, no tributan por los traspasos, como cualquier fondo.
Uno de los elementos más curiosos que se da en las sicav va a aparejado con el requisito de que tiene que haber un mínimo de 100 partícipes. En muchos casos en las sicav el 99% del capital corresponde a una sola persona o familia y el resto se va completando con pequeños accionistas con participaciones casi simbólicas y que no tienen otra finalidad que servir de relleno. Ahí están normalmente amigos y propios empleados del banco o entidad financiera que contrata la misma. A estas personas que cumplen una función decorativa se les conoce en el argot financiero como mariachis.
Santiago Cobo era el presidente de la sicav Donald Inversiones con una única acción de 13 euros, por lo que su papel puede ser más decorativo que otra cosa.
En estas sociedades hay un consejo de administración donde hay un presidente, unos consejeros y la figura de un secretario. Este órgano es el responsable de gobernar, administrar y representar la sociedad y tiene funciones como las de definir la estrategia de inversión, supervisar la calidad de la misma y en definitiva proteger los intereses de los accionistas.
Uno de los elementos que diferencia una sicav de un fondo de inversión es que en las primeras los socios pueden decidir y aprobar en junta cambiar de gestora y de política de inversión, le guste o no a la gestora. En los casos de los fondos de inversión, es esta la que puede modificar la política de inversión del fondo y el partícipe sólo tiene derecho a marcharse si no está de acuerdo con lo que se está haciendo.
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