Un secuestro frustrado centra el inicio del juicio a la banda de 'El Ojos'
La vista oral se celebra en la Audiencia Provincial de Cádiz bajo estrictas medidas de seguridad
La Audiencia de Cádiz presentaba ayer un aspecto bien distinto al habitual. A primera hora de la mañana, el Palacio de Justicia gaditano se encontraba sitiado por más de medio centenar de policías y guardias civiles cuya función no era otra que la de escoltar a la banda de Ismael López 'El Ojos', un peligroso grupo criminal cuyos miembros están siendo procesados por participar -con distintos grados de implicación- en la extorsión y el secuestro de personas para conseguir importantes sumas de dinero a cambio de su liberación.
En concreto, el grupo liderado por el también conocido como 'El terror de Vallecas' está acusado de cometer dos secuestros con violencia: uno contra el chiclanero David Muñoz alias 'El Pelón', el cual acabó siendo asesinado; y otro contra un empresario de Navalmoral de la Mata (Cáceres) en el que sólo se sustrajo un triste botín de 180 euros.
Precisamente este segundo rapto centró la primera sesión de la vista oral que arrancó ayer en la Audiencia Provincial y que se prolongará hasta el próximo 6 de octubre. Así, prestaron declaración tres de los catorce procesados en este complejo proceso judicial.
El primero de ellos, Alfredo G., ha asegurado que su intervención en el robo y la detención ilegal acaecida en Navalmoral de la Mata en septiembre de 2014 fue mínima. Según la versión ofrecida por este acusado, él se limitó a informar a uno de los cabecillas de la banda -apodado 'Facu'- sobre la ubicación de la nave donde se pretendía dar el golpe. "Mi función acabó ahí", ha aseverado ante el tribunal. "No participé directamente en el secuestro".
A preguntas del fiscal, Alfredo G. ha explicado que el día de los hechos recibió una llamada de 'Facu' (mano derecha de 'El Ojos') quejándose de "la información de mierda" que les había proporcionado, pues en la empresa no había dinero, sólo 180 euros que llevaba encima el dueño. Alfredo les hizo saber entonces que el dinero se encontraba en el domicilio del gerente, hasta donde los condujo. Una vez allí, dijo, los supuestos delincuentes desistieron de su cometido y se marcharon. Dieron por frustrado el atraco.
El segundo de los acusados, Daniel D., ha admitido que antes del suceso de Navalmoral de la Mata se citó con 'Facu' y con otro procesado, David A. alias 'Bibi', con el fin de comentarles que "había un buen sitio" para perpetrar un robo (en alusión a la nave del empresario cacereño).
Daniel D. ha afirmado también que el mismo día del secuestro, el 26 de septiembre de 2014, almorzaron en su casa 'Facu', 'Bibi' y otros tantos procesados; pero que él no participó en esa detención ilegal, sólo ofreció a la banda información de la sociedad a atracar. Asimismo, este procesado ha dicho que el hombre de confianza de 'El Ojos', 'Facu', lo llamó descontento porque en la entidad no había dinero, "cero patatero".
El tercer acusado, David A. 'Bibi', ha testificado que contactó con 'Facu' para vender una furgoneta y que durante ese proceso de compra-venta "surgió" el robo y el secuestro, "aunque yo no tenía constancia de ello".
David A. se ha negado a contestar a cualquier pregunta relacionada con el secuestro de Cádiz, si bien ha reconocido que varios de los acusados en esta causa acudieron en julio de 2014 al taller que él gestionaba en Vallecas para ofrecerle un trabajo en Andalucía, en concreto, en Cádiz. "En discotecas, para la temporada de verano", señaló al tribunal.
Escuchas admitidas como prueba
Las escuchas telefónicas solicitadas por el juez instructor han sido admitidas como prueba por el tribunal de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Cádiz. No obstante, antes de que diera comienzo el juicio, una de las letradas de la defensa planteó que estas intervenciones telefónicas fuesen declaradas nulas alegando que fueron tramitadas por el juez instructor de Chiclana -el que llevó en un primer momento la investigación del secuestro de 'El Pelón'- y no por el juez instructor de Puerto Real -quien finalmente asumió el caso cuando el cadáver de 'El Pelón' apareció en este término municipal-. Esta petición fue rechazada tanto por el fiscal como por el tribunal. En dichas intervenciones, oídas en sala, varios de los procesados hablan de los "perros" para referirse al empresario de Cáceres que posteriormente secuestrarían. También hablan de "la liebre" en alusión al dinero.
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